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CEV publica la Exhortación Pastoral con motivo de la CXX Asamblea Ordinaria Plenaria

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Desde el 7 al 12 de julio los obispos venezolanos se reunieron para celebrar la CXX Asamblea Ordinaria Plenaria. Disertaron sobre algunos temas que preocupan a la población venezolana, entre ellos, la pobreza generalizada, la continua migración que pone en peligro la vida de miles de ciudadanos, la educación y la lucha de los maestros, el deterioro de la salud y el problema de desnutrición en los niños.

Las conclusiones fueron recogidas en la exhortación pastoral Caminar juntos en la búsqueda y construcción del proyecto común de país, y presentadas este jueves 13 de julio ante la prensa.

En esta exhortación, los obispos expresan que “un futuro mejor para nuestro país, pasa en primer lugar, por el reencuentro de todos los venezolanos. Esto requiere apertura, valentía y disponibilidad de todos”.

Puede leer la exhortación aquí:

EXHORTACIÓN PASTORAL CON MOTIVO DE LA REALIZACIÓN DE LA CXX ASAMBLEA PLENARIA ORDINARIA DE LA CONFERENCIA EPISCOPAL VENEZOLANA
Caracas, 12 de julio de 2023
CAMINAR JUNTOS, EN LA BÚSQUEDA Y CONSTRUCCIÓN DEL PROYECTO COMÚN DE PAÍS

1. Nosotros los arzobispos y obispos de Venezuela, al finalizar los trabajos de la CXX Asamblea Ordinaria Plenaria, queremos compartir, con el pueblo venezolano y con todos los hombres y mujeres de buena voluntad, algunas reflexiones sobre la marcha de nuestro país.

2. Como ciudadanos y pastores comprometidos con nuestra nación, y desde las enseñanzas de Jesucristo y de su Iglesia, queremos el bienestar de todos los venezolanos, especialmente los más vulnerables. Radicados en la esperanza cristiana, queremos animar a todos a la consecución del bien común.

3. Para desarrollar nuestra reflexión nos valdremos de los tres verbos que el Papa Francisco ha presentado como guía del proceso sinodal: ENCONTRAR, ESCUCHAR, DISCERNIR1. Estamos seguros que, caminando juntos en una misma dirección, podemos construir un proyecto de país.

ENCONTRARNOS Y ESCUCHARNOS COMO NACIÓN: “Escuchen la voz del Señor, no endurezcan los corazones” (Sal 94,8).

4. Existen muchos análisis sobre la realidad nacional, pero si queremos avanzar en la solución de los problemas, debemos ir a sus causas. En Venezuela estamos viviendo desde hace muchos años una “crisis de responsabilidad”, que se manifiesta tanto en lo personal como en lo institucional: ante las dificultades y carencias que padecemos, pareciera que nadie es responsable y todo se atribuye a causas ajenas o a terceras personas o naciones.

5. Desde nuestro encuentro cotidiano con la gente, constatamos con preocupación, la sordera y desatención de muchos sectores, especialmente de quienes tienen la responsabilidad de dirigir los destinos económicos, políticos y sociales de país para resolver los múltiples problemas que padecemos, impidiéndonos vivir con dignidad y para una mayoría en condiciones inhumanas.

6. Nos preocupa la pobreza generalizada; las fracturas de las familias producto de la migración forzada de millones de venezolanos; el creciente número de niños, adolescentes y adultos mayores desnutridos, con sus irreversibles secuelas para su vida; la inequidad social y económica; el deterioro de los servicios públicos y de salud; el desmantelamiento de las industrias básicas; la falta de seguridad jurídica, la corrupción administrativa e impunidad generalizada; las limitaciones para la movilización por la falta de combustible y de transporte, el deterioro ecológico de extensas áreas, que afecta principalmente a los pueblos indígenas; el control que en algunas zonas ejercen diversos grupos irregulares armados. Así mismo, la violación de los derechos humanos y políticos que lleva consigo persecución, inhabilitación, represión, torturas y supresión de las libertades.

7. Igualmente, la gravísima crisis educativa que se manifiesta, entre otras cosas, en la deserción escolar y docente, los bajos salarios de los maestros y profesores, el deterioro de las infraestructuras escolares. Todo esto viola el derecho universal a la educación que consagra nuestra Constitución.

8. Venezuela luce hoy el rostro de un país fracturado, a pesar de la gran capacidad de superación que ha mostrado nuestro pueblo, por la que muchos conciudadanos en toda la geografía nacional han buscado y siguen buscando caminos para resolver pequeños y grandes problemas en sus familias y comunidades.

9. Ante esta realidad, consideramos que un futuro mejor para nuestro país pasa, en primer lugar, por el reencuentro de todos los venezolanos. Esto requiere apertura, valentía, disponibilidad de todos. Los diversos encuentros de Jesús con la gente son una fuente de inspiración para este re- encuentro (cf. Mt 1,16-20; Mc 2, 13-17; Lc 5, 12-16 y 17-26; Jn 3, 1-21 y 4,1-42).

10. Todos somos necesarios. La transformación de un país no es tarea exclusiva de un líder mesiánico, ni de un grupo de especialistas, ni de un partido o parcialidad política, por muy capaz y carismático que sea. Por eso, ningún sector de la sociedad puede pretender excluir a otros en la reconstrucción del país (cf. 1 Cor 12,22). Los venezolanos estamos llamados a poner en práctica lo que el Papa Francisco llama el arte del encuentro.

11. Debemos escucharnos unos a otros. Los grandes problemas que nos aquejan solo encontrarán adecuada respuesta si somos capaces de reconocernos, con espíritu abierto y sincero, sin prejuicios, en clima fraterno y solidario, favoreciendo la dignidad de las personas por encima de los intereses particulares e ideologías. Esto se realiza no sólo con los oídos sino también con 0el corazón (cf. Sal 94,8). Sin estas actitudes, las soluciones que puedan ofrecerse a los problemas antes mencionados serán artificiales, prefabricadas y sin incidencia real en la vida concreta de las personas y comunidades.

CONSTRUIR UN PROYECTO COMÚN DE PAÍS: “Para que, transformados con una nueva mentalidad, seamos capaces de distinguir lo que es bueno y justo” (Rom 12,2).

12. Debemos discernir en qué dirección quiere Dios que los venezolanos actuemos en este tiempo difícil en que vivimos. Creemos que el Señor nos pide construir un mejor país, con el concurso y las capacidades de todos. Que cada uno de los que habitamos esta tierra nos transformemos en sujetos activos de nuestro propio desarrollo integral y que comprometidos de manera solidaria, nos empeñemos por el bien común: por el bien de todos y de cada uno. Que participemos, según el lugar que ocupa y el papel que desempeña cada uno de nosotros en la realización del bien común (Cf. Compendio del Catecismo de la Iglesia Católica, n. 410). Todos somos co-responsables en la búsqueda y realización de una socied6ad humana, justa, solidaria y fraterna.

13. En este sentido, exhortamos a todos los actores educativos (familia, escuela, comunidad, iglesias, Estado) a prestar una especial atención a los desafíos que hoy se presentan en este campo, asumiendo el Pacto Educativo Global propuesto por el Papa Francisco. Aplaudimos el esfuerzo de los miles de maestros que, con competencia y sacrificio, se dedican a construir el futuro de nuestra patria a través de la educación.

14. Instamos a las organizaciones de la sociedad civil a asumir mayor protagonismo en la reconstrucción institucional plural del país, así como a las universidades, los empresarios y en general todos los gremios

15. Urgimos a la pronta conformación del Consejo Nacional Electoral (CNE) conforme al ordenamiento constitucional. Para que los resultados de las elecciones del año 2024 sean reconocidos nacional e internacionalmente, son necesarios la apertura y actualización del Registro Electoral Permanente (REP), el reconocimiento de la legítima dirigencia de los partidos políticos, la habilitación de todos los aspirantes, la garantía del voto de los venezolanos en el exterior y la observación internacional imparcial. Hacemos un llamado a la población a participar responsable y conscientemente en los próximos eventos electorales.

16. Reclamamos, en función de un proyecto común de país, el total ejercicio de las libertades personales y sociales, en particular la libertad de expresión y la liberación de los presos políticos.

17. Como Iglesia Católica, hemos tratado de dar nuestro aporte a la construcción del bien común, con la acción evangelizadora, educativa y caritativa que se desarrollan a través de nuestras diócesis, parroquias, instituciones y movimientos apostólicos. Como Conferencia Episcopal, queremos seguir acompañando a nuestro pueblo con el Plan Trienal “Vayan y anuncien la paz”. Allí se explicitan nuestros principales compromisos y proyectos.

18. La Santísima Trinidad extienda sobre nosotros su bondad y misericordia. Como la Virgen María, a quien en Venezuela invocamos como Ntra. Sra. de Coromoto, “salgamos presurosos, llenos de esperanza” (cf. Lc 1,39), a edificar nuestro país, conforme al querer de Dios, que cuenta con nosotros.

Los Arzobispos y Obispos de Venezuela

1 Cf. Papa Francisco, Homilía en la Santa Misa celebrada en la Basílica de San Pedro, en Roma, para la apertura del proceso sinodal, domingo 10 de octubre de 2021

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