Skip to main content Scroll Top
Edificio Centro Valores, local 2, Esquina de la Luneta, Caracas, Venezuela.

Sembradores de esperanza: la fuerza del Evangelio en tiempos de desafío

sembradores-de-esperanza

En medio de las piedras y obstáculos que encontramos en nuestro camino, el Evangelio se alza como una fuerza salvadora sembrada en el corazón del mundo. En Venezuela, esta fuerza se manifiesta de manera conmovedora, revelando una vida llena de bondad, entrega y sacrificio, incluso en las circunstancias más desalentadoras. Estamos llamados a ser sembradores de esperanza, confiando en que, al abrirnos a la verdad de Dios, cosecharemos una abundancia de frutos que transformarán nuestras vidas y nuestro entorno. De eso va la homilía del padre Jesús Orbegozo S.J. para este domingo 12 de julio.

La Parábola del Sembrador no es solo una historia del pasado; es una invitación urgente para nuestro presente. En medio de las dificultades, la Palabra tiene una fuerza incontenible.

A veces nos sorprende encontrar tanta bondad, entrega y amor verdadero en medio de la dificultad.

Hoy somos invitados a sembrar con fe, confiar en el proceso y mantener la certeza de que habrá una cosecha abundante

Homilía del padre Jesús Orbegozo

La parábola del sembrador que hemos escuchado es una invitación a sembrar esperanza. La palabra del Evangelio, en medio de obstáculos y dificultades, tiene una fuerza incontenible. Primera lección.

Nunca debemos de perder la confianza a causa de las piedras que encontramos en el camino. Porque el Evangelio es la fuerza salvadora de Dios sembrada por Jesús en el corazón del mundo, en el corazón de los hombres y mujeres. Si hay una experiencia conmovedora hoy en Venezuela, es observar esa fuerza de vida que se encuentra bajo las apariencias a veces más desalentadoras.

Quizás nos puede sorprender encontrar tanta bondad, tanta entrega, tanto sacrificio y generosidad, es decir, amor verdadero. Segunda lección. La energía transformadora del Evangelio está ahí trabajando en el corazón de tantas mujeres y hombres que sin descanso y con suma generosidad están dando lo mejor de sí.

La siembra de esperanza que estamos experimentando estos días en Venezuela no va a terminar en fracaso. Tercera lección. A todos se nos piden dos cosas, ser sembradores de esperanza y saber acoger en nuestros corazones la semilla para que demos todos fruto del ciento por uno.

Estamos invitados a descubrir en nosotros esa fuerza que sentimos que no proviene de nosotros. Esa fuerza que nos invita sin cesar a crecer, a ser más humanos, a transformar nuestras vidas, a vivir con más transparencia, en definitiva abrirnos a la verdad de Dios. Conclusión.

Hoy estamos invitados a sembrar con fe esa fuerza llena de esperanza, confiando en que se dará una cosecha abundante.

Entradas relacionadas
Subscribe
Notify of
guest
0 Comentarios
Oldest
Newest Most Voted
Inline Feedbacks
Ver todos los comentarios
0
Me encantaría saber tu opinión, por favor comenta.x
()
x
Nuestros Grupos