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Pasado y presente de la población indígena venezolana

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REPÚBLICA BOLIVARIANA DE VENEZUELA

ORGANIZACIÓN NACIONAL INDÍGENA DE VENEZUELA 

DISCURSO DE ORDEN. 12 DE AGOSTO DE 2016 CON MOTIVO DEL ACTO DE INSTALACIÓN DE LA ONIV Y DÍA INTERNACIONAL DE LOS PUEBLOS INDÍGENAS. MARACAIBO-VENEZUELA.  

“COLAPSO: PASADO Y PRESENTE DE LA POBLACIÓN INDÍGENA VENEZOLANA”

La incomprensión del presente nace fatalmente de la ignorancia del pasado. Pero sería vano agotarse en comprender el pasado si no se sabe nada del presente.

Marc  Bloch.

Tomado de Brito Figueroa, 7ª edición, 2015.

Una vía de interpretación metodológica para comprender la formación de Venezuela es la Geografía Histórica. En ella, convergen distintas dimensiones del saber, del mundo, de la sociedad, de la cultura, de las creaciones del hombre a lo largo del tiempo, del devenir, de la continuidad. Por ello, desde mi corta experiencia y de manera ancestral wayúu de ver el mundo, inicio estas líneas.

Mi país, un vasto territorio de más de 900 mil km², bañado por un mar tropical de esplendidos paisajes da su cara como noble doncella exhibiendo su belleza al resto del Caribe, adentrándonos en él, nos sorprende que ese territorio está compuesto por una gran heterogeneidad que se resume en una “geodiversidad” que ningún otro país goza.

Macizos antiguos adornados por infinitas selvas pluviales siempre verdes, llanos distinguidos por la presencia de sabanas, litorales cálidos y húmedos, unos verdes que exhiben la exuberancia de bosques, otros exhiben el recio sol tórrido de nuestros ambientes semiáridos costeros mediante cardonales, espinares y cujisales; arcos montañosos de variados paisajes serranos, jóvenes planicies costeras lacustres, corredores intramontanos definidos por lindos valles adornados por una biogeografía diversa y grandes perlas que adornan nuestro Caribe, me refiero a los archipiélagos e islas, toda una expresión única que éste “paraíso terrenal” diseñado por Maleiwa permitió que nuestras sociedades indígenas se relacionaran en distintas formas con esa geografía que la naturaleza por mandato de Maleiwa nos obsequió.

Caracterizar el país desde la Geografía me motiva también una definición geocultural de quienes lo habitamos. De allí, que estudiosos del poblamiento prehispánico venezolano (Mario Sanoja e Iraida Vargas, 2007, Luis Fernando Chaves, 1992), señalan desde tiempos precolombinos la presencia de sociedades aborígenes milenarias, lo que afirma que esa Geografía Física megadiversa también la caracteriza una Geografía Humana diversa, variada, heterogénea.

Sanoja y Vargas (2007), metodológicamente construyeron ese planteamiento al definir unas regiones geohistóricas existentes antes de la llegada de los europeos a nuestras tierras. Significa, que nuestros ancestros ya tenían una relación organizada entre el paisaje, sus sociedades y la cultura, es decir, una construcción inicial de nuestro territorio materializada en el trabajo, cuyo fin sociocultural en las diversas regiones era la domesticación de plantas: maíz, papa, auyama, batata, piña, yuca. Sin duda, un fin único que la historia de la economía humana identifica como satisfacción de necesidades básicas, una de ellas es la alimentación para la continuidad de la vida.

Esta breve síntesis geohistórica solo busca afirmar que antes de la llegada de los colonos, nuestras etnias (bien sean de filiación Arawakos, Caribes o Chichas) ya estaban estructuradas y conformadas en diversas regiones, que por su naturaleza ecológica obligaba a diferenciarse de otras localizaciones geoculturales, lo que claramente define la presencia de agricultores, pescadores, recolectores y cazadores.

Toda una historia construida a partir de evidencias antropológicas que facilitan una comprensión integral de nuestra historia cultural y territorial, no obstante, en su desarrollo como contínuum de nuestro tiempo, como nación venezolana sufre una abrupta transformación a partir de hecho histórico de la “conquista y la colonización”.

Este hecho, cuyo inicio los historiadores lo describen como “descubrimiento”, “encuentro de dos mundos”, “resistencia indígena”, en fin, distintas acepciones que solo cubren la identificación del “hallazgo hispánico de nuestro territorio”, el cual, vale la pena invocarlo para darle sentido a nuestra narrativa, a nuestra historia, a nuestras raíces, para orientarnos y situarnos en la historia de la lucha de nuestros antepasados.

Temporalmente, estaríamos hablando del inicio del siglo XVI, cuando empresas colonizadoras inician la fase de incursiones expoliadoras y búsqueda de riquezas en nuestras tierras a partir de actividades dirigidas al reconocimiento y conquista territorial sustentadas en la persecución de nativos, caza, captura y matanza de indígenas. Es decir, toda una política de estrategia militar que perseguía la expoliación de recursos naturales y humanos.

El proceso de conquista y la posterior fase de implantación colonial desembocó en la apropiación de nuestras sagradas tierras, este episodio de la historia venezolana significó una de las más crueles acciones de etnocidio en la historia de la humanidad. De allí, que aguerridas tribus de cumanagotos, son ejemplo de la más viva fuerza de nuestro espíritu de lucha por la no imposición de elementos ajenos a nuestras raíces. La acción depredadora de los colonos contra nuestra población indígena no solo se basó en la imposición a la fuerza de lo ajeno, sino más bien en la imposición inmaterial sobre la creencia ancestral de nuestros dioses y deidades (Creador, Lluvia, Sol, Luna y demás fuerzas naturales), a través de la evangelización cristiana (la actividad misional).

No aún con esto, nuestros ancestros fueron víctimas de la más cruel decisión de romper nuestras estructuras sociales y culturales (vale decir que costó milenios en construirse y organizarse) al considerarlos como esclavos a través de mecanismos de encomiendas, composiciones y mercedes, es decir, nuestras tierras de propiedad colectiva pasan a ser propiedad privada de la Corona española, nuestros cultivos y plantaciones son vistos como bienes de mercado comercializable y no como regalos naturales de la Tierra para la continuidad de la vida, la alimentación y la ofrenda a nuestros dioses.

Toda una épica que a pesar de más de cinco siglos de fuerzas externas intentando minimizar nuestra esencia ancestral, mantenemos presencia viva en este territorio, no es de olvidar que el período de la colonia, y la posterior construcción del Estado-Nación venezolano a lo largo de la historia republicana han existido similares acciones contra nuestras raíces, ejemplo de ello, las intenciones de “civilizar” desde la castellanización del idioma a las diversas etnias que habitan la actual Venezuela.

Ya para el siglo XX diversas instituciones, líderes indígenas y ONG buscaban una mayor reivindicación de nuestra existencia dentro de un país caracterizado por el mestizaje y la diversidad. La salud, la educación, el territorio, la alimentación, el idioma, la aceptación y el derecho a una voz y a un voto en las decisiones políticas despiertan generaciones de lucha, de propuestas, de programas que persiguen la inclusión social, cultural, lingüística y educativa de las diversas etnias venezolanas.

De entrada al siglo XXI se materializa esta lucha, cuyos antecedentes tienen sus raíces desde el mismo proceso de conquista, significa que ha costado más de 500 años decirle al mundo y al actual Estado venezolano que somos parte de esta existencia humana llamada venezolanidad, que poseemos tierras heredadas por nuestros ancestros, que tenemos una relación con la naturaleza basada en la armonía, que la diversidad es parte de nuestras relaciones históricas y la aceptación eleva el orden de construcción social de nuestras generaciones venideras.

Muy cierto es que, en nuestro país, con su avanzada y moderna Constitución (1999), expresa todo un capítulo a los Pueblos Indígenas (Capítulo VIII); además una Misión Social llamada “Misión Guaicaipuro” (fundada en 2004); no con eso surge un Ministerio para los Pueblos Indígenas (creado en 2007), una Ley Orgánica de Pueblos y Comunidades Indígenas (LOPCI). Por tanto, durante el período de la llamada “democracia participativa y protagónica” ha sido el momento en donde se le ha dado participación y protagonismo a las diversas etnias existentes en el territorio nacional, de eso no hay duda, tampoco hay que negarlo.

Sin embargo, en la construcción histórica real de este 2016, como venezolanos de hoy con responsabilidad, con conciencia moral, valor, valentía y coraje ciudadano asumo que nuestra realidad es otra, existen leyes, existe un ministerio, existen instituciones de apoyo a los pueblos y comunidades indígenas, pero la sola teoría, el solo documento y el solo discurso de “inclusión” solo queda allí, es decir, como si no existieran.

Ya verán, como anunciarán logros, inclusiones, imágenes de discursos que hoy, 09 de agosto de 2016 no es; no existe, no están, no oyen, no ven, no sienten, no se pronuncian, ni menos aún nuestro ministerio y activistas indígenas que ocupan cargos políticos son capaces de decirle a este gobierno que está siendo tan similar como hace más de 500 años fueron los colonos con nuestros pueblos; ¿de qué manera somos como los colonos?, así dirán los activistas indígenas de hoy, así dirá también la Ministra de los Pueblos Indígenas, pues como de costumbre, ellos siempre preguntan, más no responden.

Ahora, le encuentro lugar al sentido del título de este discurso, basándome en Jared Diamond, si, si, y si, nuestras sociedades aborígenes vivieron un gran colapso en tiempos de la conquista y la colonia, el derecho a la vida, a las tierras, a la divinidad, al trabajo, a la libertad, a la alimentación, a la espiritualidad ancestral, a la salud, a la vivienda y a la continuidad, fueron vulneradas por decisiones de la metrópolis española de entonces, diacrónicamente, nosotros los indígenas de hoy vivimos lo mismo, ya no por el imperio español, sino por la hegemónica acción militarista, autoritarista, comunista e inhumana de un gobierno autollamado socialista que nos tiene en la misma, o peor condición que hace más de cinco centurias.

A usted señora Ministra, a ustedes líderes indígenas que se identifican con este gobierno, asuman con valor y coraje ancestral, díganle a la cúpula del gobierno militarista que nos están matando con el hambre, nos están expropiando nuestras tierras, nos están inculcando valores ajenos encostrados en un socialismo fracasado y malvado. Señalo ejemplos reales cargados de etnocidio y exterminio hacía nuestros pueblos:

1.- Arco minero del Orinoco, precisamente la existencia de recursos son una ventaja para el desarrollo del país, pero no expulsando a las etnias Piaroa, Pumé, Ye’kuana, Pemón, Warao y Kariña de su legítimo territorio ancestral, no les pertenece a ustedes militares, tampoco a ustedes miembros de la cúpula del PSUV, son tierras sagradas de nuestras matriarcas y patriarcas, de nuestros muertos, de nuestros espíritus, por tanto, posesionarse de ellas es burlarse y subestimar nuestra espiritualidad y nuestra Madre: “La Tierra”, ella es quien nos da vida, es la que sostiene nuestros bosques, nuestros ríos, y día a día la lluvia la alimenta con el agua, y ustedes, militares y políticos pretenden expulsarnos por simple irresponsabilidad, avaricia y materialismo que echa por tierra la supuesta acción de que “¿ser rico es malo?”; ustedes son los que realmente pretende acumular riqueza material sin trabajo y sin esfuerzo, ya dejen de sangrar nuestra tierra ambientalmente hablando, ya dejen de humillar a nuestra gente, tal acción revive las encomiendas y misiones del siglo XVI, hoy se revisten de manera similar a los colonos del pasado. Digno pronunciamiento es esta ocasión para denunciar públicamente esto, para que la ACNUR y el PENUMA se aboquen a nuestra situación como expulsados de nuestras tierras y en condición de refugiados, asunto incentivado por las decisiones de un gobierno que busca transferir su modelo de petroestado rentista a un modelo minero-estado rentista, pero a un alto costo de etnocidio y ecocidio.

2.- Militarización de mi sagrada Tierra Guajira. Por mucho tiempo mis ancestros comercializaban a través de las costas del Caribe y con el Puerto de Maracaibo. No era leyenda, es una real verdad que bucaneros y piratas intercambiaban con nuestros antepasados, de allí que históricamente el Wayúu mide su riqueza por la posesión de oro, piedras preciosas, ganado y tierras, sin embargo, aún seguimos pastando el agua “eterna descripción de pastores de agua”. De allí, que nuestro espíritu de trabajo se basa en el comercio costanero. Pero la realidad de hoy es terrible: irresponsabilidad, complicidad militar, ineficiencia de autoridad, baja capacidad de orden y organización, incomprensión del Estado de Derecho, ineficiencia en las políticas fronterizas, un desasistido y permanente rechazo a las áreas de relaciones e intercambio fronterizo, eso es así; pero señores del gobierno del todo no es culpa del pueblo Wayúu, si es verdad que muchos de mis paisanos están allí haciendo lo mismo que sus militares hacen, pero el orden comienza por ustedes señores del gobierno, no quieran ustedes hacernos pasar a todos los Wayúu por bachaqueros. Si en casa el padre de familia es cómplice de lo que hace la gente que está bajo su cuidado, ¿cómo cree que habrá orden en ese hogar?, así está Venezuela, ostenta un terrible desgobierno que nos tiene a todos en este caos, donde ellos, si ustedes señores del gobierno no asumen que ha sido un total fracaso no solo la economía del país, la institucionalidad, su prosperidad, su desarrollo, su progreso, su salud, su alimento, su seguridad ciudadana, sus instituciones, sino también la diversidad cultural que acompaña a esta tierra, si, es así, los Wayúu, Yukpa, Barí, Añú, Warao, Kariña, Pemón, Jivi, Piaroa, Yanomami, Pumé, Ye’kuana, Jirahara, entre otros de nuestra diversidad cultural, vivimos y sufrimos los males del inhumano, severo, arruinador e indolente socialismo que la historia ha demostrado que tanto daño ha hecho en muchos países. Invito a la señora Ministra, a los dirigentes y activistas indígenas que apoyan a este gobierno, vayan, filmen, tomen fotos, entrevisten, hablen, oigan a la gente de La Guajira, de Guayana, de la frontera, de la Sierra de Perijá, del Amazonas, del Apure y del Delta del Orinoco, vayan, muestren al país y al mundo como están realmente ellos, sean coherentes, sean honestos, quítense todo disfraz “dique sentido humanista”, muestren la desnutrición, el hambre, la sed, la enfermedad, las muertes, las defunciones infantiles, los desplazados, la ausencia de alimentos, de medicamentos, sean valiente Ministra y activistas, duélanle realmente su pueblo, ustedes son gobierno, tienen voz y voto, díganle, o únanse a nosotros y luchemos por una real inclusión de nuestra gente.

Por cierto, invito a la Ministra, a los activistas indígenas, vayan a Mérida; señores he visto grupos de Yukpa en las calles merideñas en condiciones difíciles que dan dolor. Niños, ancianos, mujeres y hombres deambulando en las avenida pidiendo alimento, dinero o por lo menos algo de comer; las 5 veces entre mayo y agosto de este 2016 he visto esa escena y, me he preguntado, ¿sabrá el Ministerio de los Pueblos y Comunidades Indígenas que esto está sucediendo?, ellos son un Ministerio, poseen fondo y recursos, poseen mecanismo de detección para trabajar por los “excluidos”, bueno señores del Ministerio, en Mérida hay gente excluida que por estar desasistida por un ministerio que tiene fondos y recursos para la asistencia del pueblo indígena; también los invito, vayan al terminal de la ciudad de Valera en el estado Trujillo, en total condición inhumana; bebés, ancianas, mujeres y niños alojados en la calle con un improvisado refugio, más de 20 Yukpa, es decir huyen de sus tierras, pero ¿por qué?. De acuerdo a lo que vi, señores el hambre, la enfermedad, la sed obligó a toda esa gente a salir de sus tierras.

Oigan ustedes, este panorama es triste, difícil porque llevamos los indígenas más de 500 años intentando ser felices, solo deseamos que respeten nuestras tierras, no porque ellas sean para acumular riquezas, no, eso no es así, nuestras tierras son sagradas, primero porque ella es la vida y, además, porque en ellas reposan nuestros antepasados, porque ella, la Tierra entristece cuando la maltratamos, y no nos gusta que ella, la Tierra se moleste porque su disciplina mueve todos los cimientos. Así que ella cuida de nosotros, nosotros también cuidamos de ella, no expropien nuestras tierras, la Constitución ya las consagra como nuestras, consulten primero señores del gobierno, respeten nuestras tierras, es preocupante lo que está sucediendo en el Arco Minero del Orinoco, insisto es preocupante.

Otro llamado al gobierno, por favor no nos vean como inútiles, débiles, que hay que darles de comer porque solos no saben. ¡No!, no es así señores del gobierno, antes de los colonos, en la colonia y en la República nuestros antepasados fundaban el sustento en el trabajo, bien sea la tierra, la artesanía, la pesca, la caza, luego fue con el ganado y finalmente con el comercio, queremos trabajar para tener nuestras casas, nuestra alimentación, usted ocúpese de hacer buenos y eficientes hospitales para nuestra gente, usted gobierno haga las carreteras necesarias que nos acerquen a los demás y así comerciar, usted haga lo correcto, asistencia en salud y educación e infraestructuras, nosotros podemos trabajar, mientras tengamos brazos, los indígenas trabajamos al igual que el resto de los venezolanos, claro que si se puede, el venezolano es muy trabajador, entiéndalo no queremos las miserias que ustedes dan, dejen trabajar a los venezolanos, la gente de este país es trabajadora, deje de impulsar y mantener el modelo rentista, ya casi un siglo de renta petrolera y seguimos igual de dependientes de los petrodólares, queremos trabajar, no queremos que siga dando valor a esa pereza ciudadana que caracteriza su política, déjennos trabajar que nosotros, indígenas y venezolanos podemos ayudar este país en el trabajo real, no en la vaga política dependiente del “socialismo”, déjennos trabajar en libertad, en confianza y en el respeto a la propiedad.

En fin, todo esto me ha servido para expresar mi apoyo a un movimiento que represente mi gente, somos expresión viva de la historia de este país, ¿cómo que andamos como andamos?, no, no merecemos esto, trabajo hay mucho, desde la reconstrucción democrática del país, como la inclusión de nuestra gente en esas políticas que desde la democracia se puede hacer, señores de la ONIV me complace brindar mi apoyo con estas palabras, señores activistas y representantes indígenas, políticos, autoridades presentes, medios de comunicación y ONG nacionales e internacionales, unamos nuestras fuerzas como bien lo hacemos a la hora de defender nuestro clan, nuestra etnia, nuestra sangre. Luchemos desde las ideas, desde el debate, desde el pensamiento, desde la Academia, fundemos esta iniciativa en la esencia de lo que es toda organización funcionalmente eficiente: debate, conocimiento, lectura, discusión, replanteamientos y sobre todo ir hasta el rincón territorial más lejano del país a oír, hablar, consultar y escribir con la gente lo que realmente es, es así como se construye la historia, es así como se construye una nación, y Venezuela tiene gente para que en libertad, en democracia y en paz hagamos la verdadera República que durante dos siglos intentamos construir.

Prof. Edwuind Pérez Palmar.

Profesor de Geografía Humana de Venezuela-ULA.

Notas: 

Consultas y lecturas hechas por el autor: Edwuind Pérez Palmar.

1.- BRITO FIGUEROA, F. 2015. Historia económica y social de Venezuela. 2 ª reimpresión de la 7ª edición. Ediciones de la Biblioteca, 2015. Universidad Central de Venezuela, Tomo I. Caracas-Venezuela. 424 p.

2.- CHAVES VARGAS, L.F. 1992. Geografía Humana de Venezuela. Departamento de Geografía Humana, Escuela de Geografía, Facultad de Ciencias Forestales y Ambientales de la Universidad de Los Andes. Mérida-Venezuela. 278 p.

3.- CUNILL GRAU. P. 2007. El hallazgo de Venezuela y su incorporación al ámbito euroamericano. GeoVenezuela, Tomo I: La Geografía Histórica del Poblamiento Territorial Venezolano y la Tropicalidad venezolana. Caracas-Venezuela. 414 p.  

4.- DIAMOND, J. 2007. Colapso: por qué unas sociedades perduran y otras desaparecen. Editorial: DEBOLSILLO. Santa Fe de Bogotá-Colombia. 746 p.

5.- ESTABA, R., Alvarado, I. 1985. Geografía de los paisajes urbanos e industriales de Venezuela. Editorial: Ariel-Seix Barral Venezolana. Caracas-Venezuela. 286 p.

6.- SANOJA OBEDIENTE, M.2011. Historia sociocultural de la economía venezolana. Colección Venezuela Bicentenaria-Banco Central de Venezuela. Caracas-Venezuela. 262p.

7.- SANOJA, M., Vargas, I. 2007. El legado territorial y ambiental indígena prehispánico e histórico. GeoVenezuela, Tomo I: La Geografía Histórica del Poblamiento Territorial Venezolano y la Tropicalidad venezolana. Caracas-Venezuela. 414 p. 

8.- VIVAS, L.2012. Geotemas. Fondo editorial, Simón Bolívar, Lotería del Táchira. Mérida-Venezuela. 278 p.

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