Durante año y medio, el proyecto “Promoviendo el Tejido Social Comunitario en La Vega”, impulsado por el Centro Gumilla junto a obras de la Compañía de Jesús, centros educativos y grupos comunitarios, ha acompañado procesos de organización vecinal, protección de niños, niñas y adolescentes, y mejoras socioambientales en cinco barrios priorizados de la parroquia. Hasta mayo de 2026, se han ejecutado 31 acciones comunitarias vinculadas con gestión de residuos, recuperación de áreas verdes y planificación urbana”.
La Parroquia La Vega, ubicada al sureste de Caracas, es un territorio de 12,2 Km² que alberga a una población aproximada de 108.053 personas, lo que genera una densidad poblacional crítica de 10.152,70 habitantes por Km², conformada por sus diversos barrios y las urbanizaciones Terrazas de La Vega y Montalbán. Su geografía en la zona popular se caracteriza por un relieve predominantemente inclinado con pendientes de hasta el 46% que la sitúa en una condición de alta vulnerabilidad ante desastres naturales. Históricamente, su población es el resultado de procesos de industrialización y migraciones internas desde el oriente, centro y occidente de Venezuela, lo que ha consolidado una riqueza sociocultural diversa en un mismo espacio. Aunque el cierre de industrias clave, como la fábrica de cemento, afectó la estabilidad económica local, la parroquia ha evolucionado hacia una comunidad suburbana dinamizada por el comercio y el emprendimiento de pequeñas y medianas empresas. Esta popular parroquia se destaca por su patrimonio cultural inmaterial y una estructura urbana de veredas que facilita encuentros constantes y una convivencia de barrio donde nadie vive aislado, permitiendo que las trayectorias de sus vecinos se entrecrucen permanentemente.

En La Vega también ha habido discusiones importantes, que han marcado un hito en lo que a participación comunitaria se refiere, porque han supuesto transformaciones profundas: la más emblemática fue la lucha por la salida de la fábrica de cementos de los terrenos del sector El Petróleo. Esa lucha exigió el fortalecimiento de la organización y participación comunitaria de todo el barrio para enfrentar a la empresa privada, junto a sus aliados en el gobierno de turno. En la Revista SIC (1981) se reseñó ese enfrentamiento como la “Pelea del burro y el tigre”. Ese hito comunitario resulta significativo, porque demuestra un proceso participativo de amplio alcance en las inmediaciones de esta comunidad.
En el marco de proyecto “Promoviendo el Tejido Social Comunitario en La Vega” impulsado por el Centro Gumilla desde enero de 2025, se busca seguir fortaleciendo la interacción social y la participación comunitaria a través de tres procesos articulados entre las diversas organizaciones pertenecientes a la Compañía de Jesús que hacen vida en La Vega, a saber (la Universidad Católica Andrés Bello, el Movimiento Juvenil Huellas, El Movimiento Fe y Alegría, el Servicio Jesuita para Refugiados, el Centro Gumilla y la parroquia eclesiástica San Alberto Hurtado y José Gregorio Hernández), al menos ocho centros educativos y quince grupos comunitarios de cinco barrios priorizados entre los que se destacan (El Petróleo, Los Cangilones, Las Casitas, La Pradera y Las Torres) que permiten desarrollar acciones en favor del bienestar socioambiental y la generación de espacios seguros y protegidos para los niños, niñas, jóvenes y adolescentes.
Durante este tiempo se han desarrollado cuatro momentos de “Tejiendo Encuentros”, espacios para compartir entre las distintas obras y generar acciones de sinergia en favor de la comunidad; así mismo, se han llevado a cabo cinco “Encuentros Interinstitucionales”, con la representación de un docente y un representante de los centros educativos: Alianza, Andy Aparicio, Luis María Olaso perteneciente al movimiento Fe y Alegría; así como la Escuela Canaima perteneciente a la Asociación Venezolana de Escuelas Católicas (AVEC) y tres escuelas públicas entre las que se destacan: Bernardina Bustos, José Vinicio Adames y Elba Hernández de Yánez donde se desarrollaron actividades que visibilizaron la importancia de que los niños cuenten con espacios seguros y protegidos, donde se han fortalecido la responsabilidad afectiva de los padres y representantes con los estudiantes, evidenciado por parte de los propios docentes mayor atención, comunicación y acompañamiento.
La profesora Maira Ballesteros orientadora y jefa de seccional de la Escuela técnica Fe y Alegría Andy Aparicio comparte la experiencia llevada a cabo en la institución: “Los estudiantes han hechos saber que sus padres han demostrado más interés por sus preferencias o gustos (amistades, música, deportes) logrando mejorar la convivencia en sus hogares y en su rendimiento escolar”
Para darle vida al proceso comunitario, durante este tiempo, se ha diseñado una ruta de abordaje que va desde los encuentros iniciales para el reconocimiento de sus líderes, visitas in situ y la conformación de los grupos, pasando por el diseño y ejecución de propuestas concretas que permitieron generar mejoras de condiciones socioambientales en dichas comunidades. Hasta mayo 2026 se han ejecutado 31 acciones sobre mejoras de la gestión de residuos, recuperación de áreas verdes y fortalecimiento de la planificación urbana, en medio de espacios de autocuidado de los líderes en alianza con otras organizaciones como Farmatodo a través de su programa “Cuidamos tu salud”.
Estas experiencias muestran con gran satisfacción cómo los vecinos de diferentes sectores se movilizan y asocian para atender una necesidad sentida, cohesionados por un mismo sentir –mejorar las condiciones de la comunidad–, van promoviendo la defensa de sus derechos en alianza con otras organizaciones presentes en la parroquia y en diálogo con funcionarios e instituciones del Estado a través de los diversos Consejos Comunales y Comunas que se han integrado y han visto en este proyecto una posibilidad de articulación que favorece el tejido social y comunitario en estos sectores de la parroquia.
Gabriel Castillo, líder comunitario del sector Tiempo de Dios en el barrio San José nos comenta su experiencia en este proceso: “El proyecto ha sido significativo, es una oportunidad que me llena de regocijo como líder en mi comunidad, durante este tiempo se han brindado oportunidades que han maximizado mis fortalezas. En relación a la comunidad, veo como los vecinos empiezan a valor el trabajo realizado y a quienes lo ejecutan; son más considerados y respetuosos internalizando que las acciones nos benefician a todos”.
En la participación comunitaria, las mujeres tienen un rol preponderante. Porque actúan desde un compromiso afectivo y ético honesto, que busca y lucha por el bienestar colectivo de los niños, jóvenes, mujeres y personas de tercera edad, sin motivos ocultos. Esa motivación genuina también se da en algunos jóvenes que participan en procesos comunitarios. Estamos conscientes de que, en La Vega, son más las mujeres que intervienen en los asuntos comunitarios que los hombres o jóvenes, como se demostró en la ENJUVE (2021). Sin embargo, cuando los jóvenes se suman, incorporan más fuerza y creatividad a los procesos comunitarios, junto a las mujeres y hombres de buena voluntad.
Los Encuentros de Formación y Planificación conjunta permitieron reunir cada seis meses a los diversos actores que se entretejen en este proyecto, para compartir de cerca las dinámicas propias y colectivas a favor de las comunidades. Estos espacios brindaron dinámicas de formación, centradas en la importancia de la sinergia y el trabajo colaborativo; también se compartieron las diversas acciones que se planificaron, abriendo espacios para apoyos y alianzas concretas. Durante un año y medio se ha brindado a los docentes y a los líderes comunitarios herramientas útiles para el fortalecimiento de sus dinámicas, favoreciendo con estas acciones la generación de espacios de encuentro con otros miembros de sus comunidades.
La articulación llevada a cabo en cada barrio fomentó el compromiso individual y colectivo, permitiendo que sus líderes abrieran espacios para la integración y la generación de confianza con los diversos actores que se han entrelazado en este tejido social, siempre en la búsqueda del bien común en medio de las diferencias.
Aunque en el barrio La Vega y sus diferentes sectores, sigue habiendo mucha desigualdad social, ya que los servicios públicos, así como la seguridad en favor de los niños, niñas, jóvenes y adolescentes permanecen deficientes; por tal motivo, la participación social comunitaria se seguirá fortaleciendo si se logra de manera efectiva la interacción positiva entre vecinos, iglesia, sociedad civil y Estado.
Wilmer Daniel Ramírez
Coordinador de Formación FCG
Referencias:
- Documento general del proyecto, 2024
- Revista SIC 1981 “Pelea del burro y el tigre”
- ENJUVE 2021



