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Entre la Emergencia Humanitaria Compleja y el Diálogo Social (2013-2025)

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Por: Luis Crespo*

Contexto

Venezuela sufrió un desplome sin precedentes de su producción interna, evidenciada por un largo periodo de recesión y aguda depresión económica, y reflejada en la caída de la producción interna en -72 %, durante el periodo 2013-2020. Esto significó la destrucción de capacidades productivas, factores de la producción y desmontajes de procesos de producción y desempleo, afectando de manera importante la actividad económica en el país.

La producción interna (PIB) en el periodo 2021-22, tuvo un comportamiento positivo de 1,10 % y 14,68 % según cifras del BCV, lo que significo salir del ciclo de depresión en el cual se encontraba inmersa la economía venezolana, resaltando la reanimación del sector terciario donde destacó el comercio, la recreación, salud y oficios que lograron dolarizar sus ingresos.

 El contexto antes descrito comprometió las condiciones de vida de la población, y aunque en el periodo 2021-22 el país salió de la brecha de depresión económica, queda pendiente un largo proceso de recuperación que requiere de un plan económico creíble para colocar al país en un proceso de desempeño económico sostenible y capaz de responder a las necesidades de la población (ver gráfico 1).

Gráfico N°1

Variación porcentual del PIB

2013-2025

Fuente: BCV

Los salarios en Venezuela

Es prioridad abordar el tema salarial en Venezuela. La desalarización del trabajo que actualmente ocurre en el país es el resultado de una política dirigida por el Gobierno nacional y que ha colocado a los trabajadores venezolanos en graves dificultades, fenómeno que se presenta como un desafío para ellos y las organizaciones sindicales y gremiales.

Destrucción, pulverización, bonificación, desaparición y precarización son algunas de las palabras utilizadas para describir lo sucedido con el salario en el país en los últimos trece años. Al mismo tiempo, se impuso el desmontaje de las contrataciones colectivas y la seguridad social de los trabajadores (memorándum 2792), situación que los coloca, junto a sus familias, en un estado de desprotección y vulnerabilidad.

El 15 de marzo de 2022 se ajustó el salario mínimo en ciento treinta bolívares (Bs. 130,00) o treinta dólares (30$), el bono de alimentación en cuarenta y cinco bolívares (Bs.45) equivalente a diez dólares (10$) según el tipo de cambio del BCV, lo que representaba un ingreso mínimo nacional para los trabajadores de ciento cuarenta bolívares (Bs.140) o su equivalente a cuarenta dólares con sesenta centavos (40,6$) significando un ingreso diario de 1,35$, que los ubicaba dentro del umbral de pobreza extrema. Con un costo de la canasta alimentaria de 471,16 dólares (cifra del Centro de Documentación y Análisis Social –Cendas–), dicho salario representaba el 6,3 % de la mencionada canasta, significando un déficit de 442, 21 dólares.

Con base en la data del Cendas se observó que en 2013 el salario mínimo significaba el 49,32 % del valor de la Canasta Alimentaria Familiar (CAF) y en comparación con febrero de 2026 se muestra un desplome en el poder de compra del mismo, siendo que la canasta alcanzó un valor de 643,43 dólares, mostrando que el salario mínimo en Venezuela apenas pudiera comprar el 0,3% de la CAF, de manera que no permite adquirir los bienes y servicios para satisfacer las necesidades básicas a los trabajadores, jubilados y pensionados. Paralelamente, los activos de los trabajadores como prestaciones sociales, cajas o fondos de ahorros fueron pulverizados (ver gráfico 2).

Gráfico N°2

Salario mínimo

2013-2025

USD

La desalarización

Impacto combinado del Memorándum 2792 e Instructivo Onapre:la suma de estos dos instrumentos ha generado el fenómeno de la desalarización del ingreso de los trabajadores:

  • Ingresos sin incidencia legal: como el salario base quedó «aplanado» y las primas reducidas, el Gobierno comenzó a pagar la mayor parte del ingreso a través de bonos –como el Bono de Guerra Económica– que no cuentan para el cálculo de vacaciones, aguinaldos o prestaciones sociales.
  • Pérdida del valor del trabajo: hoy en día, un trabajador con veinte años de experiencia y posgrado puede ganar apenas una pequeña fracción más que alguien que acaba de iniciar, lo que ha incentivado el éxodo masivo de profesionales del sector público.
  • Invisibilización judicial: a pesar de las masivas protestas, el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) llegó a declarar en 2022 que el Instructivo ONAPRE era «inexistente» como acto administrativo para desestimar las demandas, aunque se sigue aplicando en las nóminas de todo el país.

En resumen, mientras el Memorándum 2792 desmanteló la protección legal de los contratos, el Instructivo ONAPRE ejecutó el recorte financiero directo sobre las nóminas, dejando al trabajador venezolano con uno de los salarios más bajos de la región y sin capacidad de ahorro para su retiro, entrando así en contradicción con la Organización Internacional del Trabajo, que define salario mínimo como “… la cuantía mínima de la remuneración que un empleador deberá abonar a sus asalariados por las prestaciones que estos hayan efectuado durante un determinado periodo, sin que dicha cuantía pueda ser rebajada mediante convenio colectivo ni acuerdo individual”[1].

Salarios mínimos en los países andinos

Al comparar los salarios mínimos de la región andina (Bolivia, Colombia, Ecuador y Perú) con Venezuela a inicios de 2026, existe un umbral entre nuestro país y los países andinos; además,  la diferencia no es solo numérica, sino también estructural. Mientras los países vecinos mantienen políticas de ajuste anual para compensar la inflación, en Venezuela avanza la desalarización y se ha impuesto un modelo de «bonificación» que ha dejado el salario mínimo inexistente (ver gráfico 3).

Gráfico N°3

Salario mínimo países andinos

2026

USD

La región andina avanza hacia una estandarización de salarios mínimos que rondan los $450 – $500, con la excepción de Perú que se mantiene rezagado. Venezuela, por el contrario, se encuentra en una desconexión total del mercado regional; la política de no aumentar el salario mínimo desde 2022 ha creado una brecha de desigualdad donde el trabajador venezolano es, por amplio margen, el menos remunerado de Sudamérica, incluso cuando se toman en cuenta los bonos adicionales.

Salario mínimo y pobreza en Venezuela

Los trabajadores venezolanos del sector público reciben un salario mínimo que los condena a la miseria; la pobreza por ingreso se ubicó en 73,2 % (Encuesta Nacional de Condiciones de Vida –Encovi– 2024), lo que significa que siete de cada diez venezolanos no tienen ingresos suficientes para adquirir la cesta básica. La pobreza extrema en la que se encuentran aquellos con ingresos insuficientes para adquirir los alimentos básicos alcanzó el 36,5%. A pesar de la mejora,  la brecha es significativa. El 10 % más pobre recibe un promedio de $12,50 mensuales, mientras que el 10 % más rico promedia $633,72.

Venezuela está pasando por una crisis de múltiples factores: deterioro del poder de compra, altos niveles de desigualdad y limitaciones de acceso. Los hogares tienen un consumo precario, limitaciones parar tener agua por tubería y luz constante así como un sistema de salud que los proteja, manteniendo en perspectiva la pobreza estructural en niveles críticos para 2025-2026.

Es vital recuperar el salario mínimo en Venezuela

La Organización Internacional del Trabajo (OIT) ha descrito perfectamente que la finalidad del salario mínimo se ha transformado a lo largo del tiempo; no es una simple estrategia o un instrumento de política que se aplica de forma selectiva en unos sectores de bajos ingresos, sino que se ha convertido en un instrumento de cobertura mucho más amplia. En un contexto como el descrito, en Venezuela es fundamental con el objetivo de proteger a los trabajadores contra el pago de remuneraciones extremadamente bajas.

            La OIT caracteriza los salarios mínimos como parte de las políticas orientadas a superar la pobreza y reducir la desigualdad y las disparidades de remuneración que existen en algunas sociedades entre hombres y mujeres. También expone que debe ser definido y diseñado de tal forma que actúe como complemento y refuerzo de otras políticas sociales y de empleo que tienen por objeto establecer las condiciones de trabajo (por ejemplo, las políticas en materia de negociación colectiva).

Es posible recuperar el salario mínimo en Venezuela

Es cierto que los factores económicos pueden limitar los aumentos del salario mínimo, en otros casos pueden proporcionar una oportunidad para incrementarlo por encima del nivel que permita satisfacer las necesidades básicas de los trabajadores y sus familias.

Para determinar con precisión si los aumentos salariales son suficientes, se deben cuantificar las necesidades de los trabajadores y sus familias; también es imprescindible conocer el poder de compra del salario con relación a la canasta alimentaria familiar y la canasta básica, información que se desconoce de fuentes oficiales debido a que organismos como el Instituto Nacional de Estadística –INE– y el Banco Central de Venezuela se inhiben de publicar las cifras oficiales al respecto e inferimos con la información del Centro de Documentación y Análisis (Cendas).

Además, es importante la información económica y estadísticas sociales de manera oportuna para abordar el debate sobre la definición del salario mínimo, con base al método de fijación del salario (Convenio 26 OIT) y el enfoque para realizar sus ajustes periódicos sobre la fijación de los salarios mínimos (Convenio 131 OIT).

Criterios de fijación del salario mínimo (Convenio 131 OIT)

Enfoque equilibrado

Este enfoque equilibrado se caracteriza por incluir las necesidades de los trabajadores y sus familias, también los factores económicos que inciden en la dinámica de un país. Esta metodología de ajuste del salario mínimo debe combinar factores sociales y económicos con el objetivo de encontrar un nivel salarial que favorezca a los trabajadores y su grupo familiar. La OIT expresa en el Convenio 131 que un enfoque equilibrado es indispensable, dado que el salario mínimo es una herramienta redistributiva y puede evitar asimetrías entre su poder de compra y el costo de la vida.

Los elementos que deben tenerse en cuenta para determinar el nivel de los salarios mínimos con base al enfoque equilibrado deben ser:

  • Las necesidades de los trabajadores y de sus familias, el costo de vida, los aportes de seguridad social y el nivel de vida referente a otros grupos sociales.
  • Los factores económicos, incluidos los requerimientos del crecimiento económico, los niveles de productividad y la conveniencia de alcanzar y mantener un alto nivel de empleo.
  • Datas actualizadas y consistentes que permitan construir y hacer seguimiento para la toma de decisiones.

Es pertinente, entonces, dejar claro los siguientes aspectos para sustentar la recuperación del salario mínimo:

  • El Gobierno ha experimentado incrementos en sus ingresos petroleros durante 2021-2025, con una proyección de aumento significativo para el 2026 (ver gráfico 4).
  • Los ingresos por exportaciones petroleras para el 2026 están estimados en 11.500 MM de dólares, sin incluir los ingresos por el acuerdo con Chevron.
  • Los ingresos fiscales en 2022 fueron muy significativos para la tesorería nacional y superaron en más del 90 % lo recibido en 2021.
  • Existe una gran opacidad sobre la extracción  de oro y otros minerales en el Arco Minero del Orinoco, como también en el flujo de ingresos sobre esta actividad. Esos recursos podrían contribuir con el incremento del salario mínimo.
  • Es responsabilidad del Gobierno y el Banco Central de Venezuela la estabilidad del tipo de cambio y controlar la inflación, no es culpa de los trabajadores.
  • Cualquier aumento del salario mínimo debe estar sustentado por el flujo de ingresos financieros al país para que sea sostenible en el tiempo, y no sobre el stock de capitales que posea.

Gráfico N°4

La identificación del comportamiento de estas fuentes principales de ingresos en las finanzas públicas 2021-2025 y sus perspectivas en 2026, ante la ausencia de la información oficial financiera del país, es muy importante para el debate en la exigencia de un nuevo salario mínimo en Venezuela. Al mismo tiempo, debemos expresar que existen manejos parafiscales de recursos financieros de la nación, fundamentalmente en petróleo, oro, y otros minerales del Arco Minero que no se registran en la contabilidad nacional.

Se prevé que el Gobierno obtendrá unos ingresos de al menos unos 37.000 millones de dólares en 2026 y que además manejará otros ingresos que no declara formalmente, amparado en la Ley Antibloqueo, por el orden de al menos 4.500 millones de dólares provenientes del Arco Minero del Orinoco, lo cual proyecta una cifra mayor de ingresos.

          Por lo tanto, es adecuado:

  • Exigir la información financiera, estadística e indicadores sobre empleo y remuneración en el país que permita sustentar criterios técnicos para formular una política salarial consistente y que beneficie a los trabajadores.
  • Vincular la solicitud de aumento salarial a las fuentes de ingresos que describimos (petróleo, minería, fisco y fondos no declarados).
  • Expresar que existen recursos financieros de la nación que se manejan discrecionalmente y no entran en la planificación financiera del país.
  • Exigir salario mínimo para los trabajadores en el marco del Convenio 26 de la OIT.
  • Solicitar la frecuencia de cargos de la administración pública.

Entonces, con base al contexto macroeconómico del país y la precariedad en la que se encuentran los trabajadores venezolanos, en medio de la destrucción del salario mínimo es importante abordar su reconstrucción en el corto plazo desde el enfoque del equilibrio (Convenio 131, OIT), el cual se construye combinando factores sociales y económicos para un nivel de salario, incorporando las necesidades de los trabajadores y sus familias, junto a variables económicas.

            Con este enfoque debemos conocer el valor de la Cesta Alimentaria Familiar como también de la Cesta Básica, junto a las variables económicas PIB, PIB percapita, inflación, tipo de cambio, poder de compra del salario y perspectivas de crecimiento económico, entre otras, para así poder darle consistencia a la propuesta de un nuevo salario mínimo.

Con base al enfoque de equilibrios sociales y económicos junto con la identificación de posibles fuentes de ingresos a la nación distintas a las exportaciones petroleras que genera PDVSA, otras empresas estratégicas e incluyendo el sector de la minería (Arco Minero del Orinoco), estamos en la posibilidad de iniciar el proceso de recuperación del salario mínimo en Venezuela, tomando en cuenta la composición de un hogar en el cual la fuente de ingreso son dos salarios mínimos.

* Luis Crespo. Prof. UCV- MSC.

[1] Organización Internacional del Trabajo (OIT), Guía sobre políticas en materia de salario mínimo, Cap. I, 2017.


 

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