Asdrúbal Morán/Piero Trepiccione
Nuestros recuerdos están llenos de muchas anécdotas, ocurrencias e ideas clave como esta: “escribe para que no se olvide”. Fue un gran Profesional solidario con las causas sociales, toda una vida dedicada a documentar la sabiduría del pueblo que ya sabía organizarse. Se entregó por completo para que Barquisimeto no olvidara quiénes son sus verdaderos protagonistas: la gente.
Saltan a la memoria, los primeros lugares en donde Nelson gestó su trayectoria, de sociólogo de escritorio a sociólogo de la ciudad, entregando su capacidad para traducir las grandes teorías al lenguaje de la lucha comunitaria en los barrios de Barquisimeto.
“Para que no se olvide”, describiremos el encuentro cultural Aquiles Nazoa y los poderes creadores del pueblo. Allí empezó a relacionarse con artistas, poetas, artesanos, pintores, músicos, actores de teatro, y escultores, que, en Barrio Unión, San Jacinto, La Ruezga y otras partes de Barquisimeto y del Estado Lara, intentaron nuclearse en torno a la unión cultural de los barrios, el movimiento en defensa de la ciudad, los grupos de teatro NICA, Carlos Denis, y muchos más. En este evento y en muchos encuentros que se hacían a finales de la década de los setenta, varios le escucharon decir: “el humor y la poesía de Nazoa son útiles para organizar a las comunidades y la cultura es una herramienta contra la exclusión social”.
Le vimos muy oficioso acompañando a la efervescencia social de los años ochenta, cuando muchos religiosos y voluntarios se fueron a los barrios a vivir desde la base, para promover la construcción de una nueva sociedad a partir de las enseñanzas del Evangelio y de la Conferencia General del episcopado realizada en Medellín, con los hitos de la teología de la liberación y la educación popular de Paulo Freire. Eran tiempos de mucha organización en San Francisco, Santa Isabel, Pueblo Nuevo, Barrio Nuevo, Pavia; época de Los centros de alfabetización, comisión de Justicia y Paz, círculos femeninos, grupos juveniles, cooperativas, comités de salud y las juntas de vecinos. En estas experiencias nos alentó desde el colectivo de formación popular. Paralelamente, empezó a relacionar a la UCLA con las organizaciones sociales, fomentando alianzas y encuentros permanentes.
De la década de los noventa, resaltan sus investigaciones con la UCLA, Ministerio de la Familia, FUDECO y otras organizaciones públicas, el tema de la pobreza en relación con el desarrollo social; destacándose en proponer la descentralización de las comisiones para enfrentar la pobreza y la participación de entes públicos y comunitarios. De esta experiencia surge el PAMEL (Programa de Apoyo a Microempresas y Artesanos del Estado Lara), impulsado por la Gobernación del Estado Lara y una red de organizaciones que trabajan con la economía social llamada CEPEL, el Centro para el Desarrollo de la Economía Popular, organismo integrado por CESAP, CARITAS, FUDEP, FUDECO, CECOSESOLA y la Gobernación de Lara.
Nelson brindó un significativo aporte en el tema de la descentralización y comprendiendo muy bien la gran oportunidad para la participación popular en las políticas públicas, en tal sentido auspició las relaciones con la COPRE de Lara). Al propio tiempo, impulsa la creación de la página de la sociedad civil del estado Lara que se editaba en el diario El Impulso y fue gran animador del grupo de los once, una red de organizaciones comunitarias que trabajaba en el marco de las políticas sociales y la modernización del Estado y que integraban: CESAP Lara, CECOSESOLA, Centro de Tecnología Popular (CETEP) , CARITAS, la COPRE Lara, Cruz Roja, FUDECO, Asociación por la Familia y la Comunidad (AFACO), y la Escuela de Vecinos, entre otras. Participó adicionalmente, en la fundación del Centro para el Desarrollo de la Sociedad Civil larense (CENDAL).
A finales de la década de los noventa e iniciando el milenio, se involucró en actividades electorales. Allí se destacó por buscar a los lideres comunitarios para promoverlos a cargos de elección popular como miembros de las Juntas Parroquiales; impulsando sesiones de consulta para conocer de primera mano, los problemas a tener en cuenta por la Alcaldía de Iribarren en el programa de gobierno. Después estuvo en la dirección de economía social de la Alcaldía, siempre haciendo consultas con todos los sectores tanto privados, comunitarios y el comercio informal, en relación con diferentes instancias municipales, regionales y nacionales.
A partir del 2008, estuvo en variadas facetas. Promueve la cátedra de derechos humanos de la UCLA para apoyar al comité de víctimas contra la impunidad del estado Lara (CVCIL). Apoyó la sistematización de los 50 años de experiencia cooperativista en Lara, mostrando los logros del movimiento cooperativo integrado en CECOSESOLA y la resiliencia de los caficultores de Guarico y Villanueva afiliados a COPALAR. Estuvo en la creación del movimiento unidos por el agua y los derechos humanos, de Creemos Alianza Ciudadana y promotor incansable de la defensa de los Derechos Humanos haciéndose gran colaborador de PROVEA. Adicionalmente, promovió y coordinó de la red de derechos humanos del estado Lara.
De sus grandes aportes podemos tomar esta conclusión: “La evolución de la sociedad larense, condicionada por los rigores de un medio físico predominantemente semiárido y por su ubicación territorial, se ha construido históricamente bajo el marco de una economía y una organización social que, dadas tales restricciones, ha diversificado y multiplicado las iniciativas productivas y organizativas de su población, las formas de intercambio, cooperación e integración económica-social y los valores y creencias socioculturales proclives a las mismas”.
Nelson Freitez fue un luchador nato. Un espíritu indomable que promovió alianzas y cooperación en favor de los más humildes. Tenía una profunda capacidad de convencimiento. Nadie que estuviera cerca de él podía dejar de involucrarse en sus avatares cotidianos. Con los campesinos, con los cooperativistas, con las madres del barrio, con los estudiantes, con las víctimas de violaciones de derechos humanos, con la gente más humilde y más vulnerable. Nelson era incansable. Directo. Apasionado como ninguno en sus actividades. En el Centro Gumilla de Barquisimeto durante más de una década compartimos emociones, deseos, anhelos, visiones, trabajos y proyectos para impulsar iniciativas locales. Nelson sentía un vínculo especial con los jesuitas y la SJ en general. La vocación social y la opción preferencial por los pobres fueron una especie de norte en su vida y su legado. Allí estuvo la conexión especial con esta congregación de la Iglesia Católica. Eran comunes sus conversaciones y debates sobre la forma de desarrollar al país desde el fortalecimiento de la economía social y las articulaciones comunitarias. En Nelson Freitez hallamos al defensor de derechos humanos, pero también al mejor publicista del cooperativismo larense. En todos los escenarios y foros donde participaba tanto en el país como en el exterior, siempre mostraba las experiencias de la unión popular para resolver desafíos y situaciones complejas. En ese sentido, fue un ícono de la solidaridad humana y el vínculo fraterno.
Nelson no solo fue nuestro amigo, fue mucho más que eso. Un compañero de luchas, de acciones, de humanidad, de amor y entrega por la justicia social y las reivindicaciones populares. Nelson nos deja más que un legado, una forma de estar al servicio de las causas más nobles. En el Centro Gumilla y en la Compañía de Jesús, no olvidaremos jamás tu dedicación a la vida.



