Por Rafael Duarte

Hatzín (Hatzín Navarrete) es un adolescente que vive con su abuela enferma en la Ciudad de México. Un día, el chico se entera de que su padre ha sido encontrado sin vida en una fosa común en Chihuahua. Devastado con la noticia, emprende un viaje en solitario para recuperar sus restos mortales y llevarlos a casa.

Sin embargo, cuando está a punto de regresar del estado norteño, el encuentro fortuito con un hombre parecido al que fuera su padre coloca en duda la certeza de su muerte, viéndose obligado a enfrentar a la incertidumbre en un pueblo olvidado, en medio de la nada, en el que se esconden muchos secretos.

La Caja (2021) es la más reciente película del director venezolano Lorenzo Vigas, que aborda desde el punto de vista de un joven de 13 años, inmerso en un proceso de duelo, temas como la migración, la explotación laboral, las desapariciones, la pérdida de identidad, las desigualdades sociales, la familia y el paternalismo.

Vigas, haciendo una suerte de película bildungsroman, en la que retrata la transición forzada de un niño a la vida adulta, muestra desde el personaje principal, la historia de miles de jóvenes que deben enfrentarse a nuevas responsabilidades, debido a las difíciles realidades sociales que les toca vivir.  

Para ilustrar mejor lo anterior, Paula Markovitch, Laura Santullo y Lorenzo Vigas construyen el guion desde una narrativa lineal que permite seguir el desarrollo de la trama de manera clara y coherente hasta la secuencia final donde habrá un giro, un tanto turbio, que pondrá a pensar a más de un espectador.

Si bien, el argumento es bastante elocuente, la genialidad del director no está allí, sino más bien en construir buenos personajes a fuerza de imágenes que dejan como resultado a un chico como Natzín, que el joven Navarrete interpreta muy bien, pues consigue transmitir de manera sencilla y natural un vaivén de emociones.

Desde el punto de vista técnico, destaca la fotografía del chileno Sergio Armstrong, conocido por su trabajo en la película “No” de Pablo Larraín, quien haciendo unos llamativos planos generales a los que añade filtros azules y amarillos, expone de manera atinada la frialdad y la crudeza del desierto a la que debe enfrentarse el protagonista.

Estrenada el 6 de noviembre de 2021 en la 78º edición del Festival Internacional de Cine de Venecia, La Caja consiguió el Premio Leoncino d’Oro en ese importante festival, así como el Gran Premio del Jurado en el Festival de Lisboa y Sintra, y más tarde el Premio a Mejor Director en el Festival Internacional de Cine de Thessaloniki en Grecia.

Después de obtener tales laureles, la película del cineasta merideño fue candidata por Venezuela a los 95º Premios de la Academia en 2023, postulación que recibió el rechazo de una parte del gremio cinematográfico que consideró que la cinta del director de Desde Allá (2015) es una película hecha en México que no recoge la realidad venezolana1.

Más allá del debate que genera lo anterior, La Caja es una película que vale la pena ver, pues además de recordarnos la vida de miles de jóvenes que tienen que asumir grandes responsabilidades a temprana edad, es un retrato sociológico y antropológico de una Latinoamérica fragmentada y condenada a las injusticias y a la desigualdad social.

Nota:

  1. Analítica, (2022). Lorenzo Vigas responde a las críticas de “La caja” en la carrera venezolana por la nominación al Oscar. Recuperado de: Lorenzo Vigas responde a las críticas de «La caja» en la carrera venezolana por la nominación al Oscar – Analitica.com