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Justicia, memoria, discernimiento y ciudadanía: retos de una organización civil ante los nuevos pactos sociales

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Por: José Miguel Rodríguez*

Parece claro, el pasado 28 de Julio de 2024, Venezuela cambió, o al menos, a partir de ese día se manifestó de forma clara una transformación mucho más marcada que se venía gestando y que es mucho más profunda que un simple cambio político o de gobierno, para lo cual es clave entender que estamos hablando de un cambio de mentalidad y de paradigma que se viene gestando desde mucho tiempo antes. Es imperante entender que más de veinte años de un sistema autoritario y oprobioso no han sido en vano y nuestra sociedad -que ha sufrido bastante- ha aprendido lo suficiente para caminar adelante y sanar esta gran herida.

El pasado tres de enero Venezuela volvió a vivir algo inédito; la captura de Nicolás Maduro en manos de las fuerzas especiales de los Estados Unidos y con ello, el inicio de una nueva etapa y período político nacional. Más allá de centrarnos y valorar los hechos de aquella madrugada, parece que nuestro país y nuestra sociedad no volverá a ser la misma de antes del tres de enero y mucho menos que antes del 28 de julio de 2024.

Este nuevo panorama nos obliga a repensarnos y reflexionar acerca de nuestro rol como organización; precisamente es el conjunto de ideas y discusiones internas que viene formulando la Asociación Civil Más Ciudadanos con respecto a esta pregunta y en este nuevo contexto.

Más Ciudadanos en medio de la coyuntura

Más Ciudadanos, es una organización venezolana de la sociedad civil que trabaja desde hace 8 años en la promoción de cultura y valores ciudadanos y democráticos a jóvenes venezolanos a través de tres ejes estratégicos: la acción comunitaria, la formación sociopolítica y la cultura.

Nuestra organización surgió en medio de uno de los momentos más duros y difíciles de la historia contemporánea de Venezuela (diciembre de 2017) para quienes lo vivimos, coincidimos en que se trata de los peores años y momentos agudos de la emergencia humanitaria compleja, que aún atraviesa nuestro país y que ha generado, de acuerdo a datos de R4V, que más de 8 millones de venezolanos hayan salido de Venezuela[1] y más del 80% de la población viva hoy en situación de pobreza, de acuerdo al último estudio de ENCOVI en el año 2025[2] .

En medio de ese contexto, un grupo de jóvenes decidieron actuar, con dudas e incertidumbres, pero con voluntad y ganas de hacer algo más porque las cosas fueran distintas. Aquella apuesta -que se mantiene vigente- parecía clara: en medio de una sociedad y agenda de la urgencia, era el momento de apostar por lo importante e ir más allá de lo urgente, porque, toda aquella crisis social y humanitaria es al final el reflejo de una crisis más profunda que tiene sus raíces en la pérdida de cultura y valores ciudadanos y democráticos.; además, una marcada descomposición moral producto de las prácticas de corrupción de estado y una pérdida de la confianza por la institucionalidad.

Hasta el momento, luego de ocho años de trabajo, Más Ciudadanos se ha consolidado como una organización referencia en el país en la formación y articulación de los jóvenes venezolanos, trabajando en más de 15 estados del país hasta ahora y beneficiando a más de 13.000 jóvenes venezolanos.

Como le gusta repetir a uno de nuestros fundadores: luego de más de ocho años de trabajo y camino transcurrido, somos los mismos, pero no lo mismo; y en medio de un contexto tan dinámico como el que atraviesa actualmente Venezuela, más que una buena práctica, hacer revisión y análisis de nuestra misión y propósito es una obligación y una necesidad que nos lleva a entender cuál debe ser nuestro aporte a la sociedad en este momento tan complicado donde todos debemos hacer algo más.

El tres de enero marca el inicio de un nuevo proceso social y político en el país e inclusive en la región, que reconfigura el rol de las organizaciones sociales que se encuentran en campo abordando las diferentes dimensiones de la gran crisis social del país. Sin embargo, casi cuatro meses después, está claro que aún existe mucha incertidumbre sobre el rumbo del país y mucho menos, no queda claro si ciertamente todo este proceso derivará efectivamente en una transición democrática. Queda claro que se necesita mucho trabajo y articulación de la sociedad civil para que ese proceso pueda ser sostenible y se enmarque dentro de los estándares de la justicia transicional: justicia, memoria, reparación y garantías de no repetición.

Llevar a este proceso a puerto seguro pasa necesariamente por entender el rol protagónico de las organizaciones no gubernamentales, los estudiantes, las academias, las asociaciones de vecinos y la Iglesia como verdadera garantía para lograr una transición democrática.

Nuevos horizontes intergeneracionales

El horizonte organizacional se enmarca en modos que deben abocar nuestros esfuerzos. En primer lugar, un Estado ajustado a la ciudadanía: el trabajo en red de las organizaciones para la delimitación de un nuevo esquema que ubiqué al Estado y lo repliegue a las funciones principales, con modos de contraloría y gestión ciudadana eficiente; en segundo lugar, una República Civil con memoria histórica: la nación debe regenerar su moral y sanar la profunda herida que un Estado paternalista y rentista generó durante años de mala gestión política.

Es nuestra tarea establecer las nuevas bases ideológicas para la profunda reforma del Estado, en donde se pasa de ser una población de habitantes a ciudadanos con identidad y propósito; en tercer lugar, una nación en la dispersión de brazos abiertos: de las grandes expectativas nacionales de todo este proceso es el posible retorno discrecional de muchos de los venezolanos migrantes. Esto implica un reto para la gestión de servicios públicos carentes y una infraestructura pública y sanitaria con capacidad de ofrecer calidad óptima de atención para los millones de venezolanos retornados. La reintegración se convierte en un elemento clave y dinamizador que nos debe abocar a todos.   

A la llegada de un nuevo gobierno legítimo y democrático el rol de las organizaciones sociales estará marcado por un largo periodo para la estabilización, atención de los retos humanitarios y el refuerzo de la formación y articulación de una sociedad con un evidente desgaste.

Lo que queda claro es que existen suficientes evidencias y señales de que este nuevo contexto y realidad no solo trae consigo desafíos, sino que también, representa una gran oportunidad y nos obliga como organización a repensar en nuestro rol y trabajo en un país que todos los días cambia y es diferente, pero donde parecen surgir mayores garantías y condiciones para realizar nuestro trabajo, anclando un horizonte que trascienda a las contingencias del cual constantemente debemos discernir la política y el ciudadano que autodetermina su progreso.

Reconstruir y sustentar el nuevo concierto de pactos sociales y cívicos que van a soportar nuestra democracia, y hacerlos sostenibles en el tiempo, requiere del esfuerzo de todos y la disposición de los diferentes actores sociales con capacidad y voluntad de incidir en el medio público como lo hicimos durante tanto tiempo en la época oscura que anteceden esta época tan frágil y de incertidumbre.

*José Miguel Rodríguez. Abogado (UCAB) con maestrías en Ciencia Política, Estudios Políticos y Gerencia Pública. Subdirector y Cofundador de Más Ciudadanos, Fellow de Ashoka y Balloon Latam

Referencias

–          Más Ciudadanos. (2023). Memoria Institucional 2023. Más Ciudadanos.

–          R4V – Plataforma de Coordinación Interagencial para Refugiados y Migrantes de Venezuela. (2024). Análisis de Necesidades de Refugiados y Migrantes (RMNA) 2024. Recuperado de https://www.r4v.info/es

–          OCHA, «Venezuela: Perspectiva humanitaria 2024» (2024)

– Universidad Católica Andrés Bello. (2025). Encuesta Nacional de Condiciones de Vida (ENCOVI 2024): Persisten la vulnerabilidad, la desigualdad económica y las brechas de género. Proyecto ENCOVI. https://www.proyectoencovi.com/encovi-2024


[1] Plataforma R4V, «Análisis de Necesidades de Refugiados y Migrantes 2024», consultado el 21 de marzo de 2026, https://www.r4v.info.

[2] 1 Véase UCAB (2025), ENCOVI 2024. El estudio destaca que, aunque la pobreza extrema por ingresos se redujo 14 puntos, la desigualdad se agudizó, situando el coeficiente de Gini en 53,9/100, uno de los más altos de la región.

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