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Inspirada en hechos reales: “Vete y vive”

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Por Rafael Duarte

En Etiopía nos acusaban de ser judíos; aquí, nos reprochan de que no lo somos. No nos quieren en ninguna parte y sufrimos (…)

Qes Amrha Rehovot

En 1985, miles de africanos procedentes de 26 países llegan a un campo de refugiados en Sudán. La mayoría de ellos huyen de la persecución, la sequía y la hambruna. Algunos, mueren en los campamentos; otros tratan de sobrevivir un día más, en medio de las enfermedades y el hacinamiento en una tierra olvidada por los gobiernos.

Ante la dura crisis humanitaria que se está generando, el gobierno de Israel con apoyo de Estados Unidos, decide albergar a cientos de personas llevándolas a Jerusalén. Pero no todos pueden migrar; solo los llamados Judíos Etíopes, por ser descendientes del Rey Salomón y la Reina Saba, serán los elegidos para ir a la tierra prometida.

Aprovechando esa situación, una mujer etíope que no es judía, convence a su pequeño hijo de que se haga pasar por uno ellos para que pueda sobrevivir a las miserias a las que está condenado. Así, ocultando su identidad, el pequeño crecerá entre los judíos de Israel con la promesa de regresar por su madre algún día.

Vete y Vive (2005) es una película dramática inspirada en hechos reales que aborda temas como la crisis de refugiados, la migración y la discriminación racial, en la que vemos el duro proceso de adaptación cultural que debe pasar un joven, luego de separarse de su madre quien espera ser ayudada por la comunidad internacional.

De este modo, desde la visión del joven Schlomo, la película de Radu Mihaileanu nos va retratando de forma intimista el dolor de orfandad que vive el pequeño migrante en Israel, mientras se ve obligado a encubrir su pasado, su religión y su color de piel, a pesar de ser amado por una nueva familia que lo asume en adopción.

Si bien, la cinta se centra en el proceso de separación y adaptación emocional que vive el pequeño, también va haciendo fuerte crítica social a la crisis humanitaria que viven los refugiados en el llamado Cuerno Africano, así como a la violación de derechos a los que se enfrentan los migrantes en tierra extranjera, y al temor a la deportación.

De allí que, el guion de Alain Michel-Blanc y Radu Mihaileanu sea bastante completo y complejo al mismo tiempo, pues, si bien, sigue una estructura narrativa lineal, también tiene muchos argumentos históricos, políticos, religiosos y culturales que hacen que la obra deba ser vista con detenimiento para no desviarse del planteamiento inicial.

A pesar de ello, la historia es buena; en ciertos momentos encontramos escenas elípticas que van recordando al protagonista de dónde viene. Y en este sentido, la construcción de Schlomo en distintas etapas es digna de aplaudir; pues la fuerza dramática de cada uno de sus intérpretes, van reflejando el dolor que supone emigrar.

En Vete y Vive (2005) ese dolor se siente mucho más con la música de Armand Amar, quien, mezclando piezas africanas y hebreas con un coro lírico de voces blancas, hacen que la banda sonora nos deje un recoger nostálgico que se va transformando en una suerte de catársis emocional a lo largo de distintos momentos.

Todos estos elementos, hicieron que en el 2005 la cinta francesa consiguiera el Premio a Mejor Banda Sonora, el Premio del Público y una Mención Especial en el Festival de Cine de Berlín; y añadiera en los Premios César el galardón a Mejor Guion Original; y el laurel a Mejor Película en el Festival de Copenhague del mismo año.

Sin duda, Vete y Vive es una película multitemática, impregnada de dolor humano, que más allá de rememorarnos una de las peores crisis humanitarias vividas por miles de africanos hace 37 años, también nos recuerda la dura realidad que enfrentan miles de migrantes en todo el mundo que han abandonado sus tierras por un futuro mejor.Inspirada en hechos reales: “Vete y vive”

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