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Más allá del auxilio:Hacerse prójimo tras la catástrofe

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(Visita a la Guaira, sábado 03 de octubre de 2026: Padre Junior Caldera (Padres Escolapios Valencia, Maribel y Juan Carlos: colaboradores parroquiales, Fernando Seijas: FCG, Hermanas Médicas, Catia, Caracas)

Por : *Fernando Seijas

Desde la perspectiva de la antropología social y el rigor del compromiso evangélico, la aproximación al litoral guaireño, tras el terremoto del 24 de junio no puede encasillarse bajo la categoría superficial de una «visita» o de un turismo de la catástrofe. Como nos recuerda incisivamente el padre Pedro Trigo: «La solidaridad auténtica no consiste en dar desde arriba ni en ir de visita al lugar del dolor para luego regresar intactos a nuestra seguridad, sino en hacernos prójimos: dejarnos afectar e impregnar por la peripecia del pueblo empobrecido y acompañar sus procesos de vida, organización y resistencia desde dentro de su misma realidad.» (Pedro Trigo, S.J., Enseñanza Social de la Iglesia, Tomo II: Pueblo y sociedad, Capítulo IV (La solidaridad como principio y virtud social), p. 184.
Es tal el impacto que nos dejó lo observado que intentaré esquematizar lo medular de lo vivido ese sábado 03 de octubre.

  1. El Drama Humano entre los Escombros
    A lo largo de la franja costera, el impacto del sismo se percibe en un proceso de remoción de escombros sumamente lento, donde las ruinas de concreto aún aplastan vidas, proyectos y memorias. La mirada triste y esquiva de los niños —que han perdido a padres, hermanos, compañeros de escuela y sus espacios cotidianos— se ha convertido en el síntoma más desgarrador de un luto no procesado. La desesperanza se presenta como una amenaza que va apoderándose de la población a medida que las semanas transcurren sin soluciones habitacionales concretas.
  2. La Corporalidad del Desastre: Agua, Higiene y Mar
    Desde una lectura sociológica de la precariedad, la escasez crítica de agua potable ha alterado drásticamente las dinámicas cotidianas de subsistencia. En este escenario, el acto de sumergirse en las aguas del mar ha perdido por completo su connotación recreativa o turística; se ha transformado en un ritual de necesidad biológica e higiene elemental. El mar ya no representa el asueto del fin de semana, sino una fuente accesible para el aseo personal frente a la precariedad de los servicios públicos a pesar de que observamos tanques de agua potable de grandes dimensiones.
  3. Espacios de Resistencia y Fe: Las «Escuelitas en Carpas»
    En medio de la devastación, la respuesta comunitaria ha generado núcleos de resiliencia dignos de análisis pedagógico y pastoral. Sobresale la iniciativa de mujeres con una profunda vocación docente que, de forma espontánea y sin recursos formales, han levantado «escuelitas en carpas» entre los refugios. Allí, el acto educativo es comunidad fraterna que rescata lo espiritual y lo psicológico: las maestras no solo preservan el derecho al estudio, sino que reconstruyen la sana rutina, el sentido y la dimensión afectiva para la infancia traumatizada. En nuestras oraciones se quedan Mercedes y Angela, dos maestras quienes atienden la primera Escuela a la que tuvimos acceso y cuyo nombre es desde ya inspirador: “Escuelita: Nuevo Comienzo con Cristo”, La segunda Escuela en carpa no se queda atrás con otro nombre icónico: “Escuelita: Jesús ama a sus hijos”
  4. Solidaridad Universal: La Respuesta de las Iglesias y la Ayuda Internacional.
    Frente a la vulnerabilidad, se observa una notable convergencia de asistencia humanitaria internacional y de una red de solidaridad popular que baja desde Caracas. Destaca la operatividad de las iglesias evangélicas, cuya praxis comunitaria ha demostrado una rigurosa estructura organizativa:
    Censos poblacionales: Levantamiento metódico de datos por familias, edades y necesidades prioritarias para evitar el descontrol en las entregas.
    Control de donativos: Cadena logística de acopio, inventario y distribución de alimentos, insumos médicos y prendas de vestir.
    Acompañamiento espiritual: Un testimonio bíblico encarnado que entiende el Evangelio como presencia, pan, palabra y orden al servicio del necesitado.
    Entre las observadas cito a la Afad, (Turquía) Médicos sin Fronteras, Unicef, Usaid, All Hands and Hearts, Samaritans Purse: Helping in the Jesus name, Food for the Poor, Heart to Heart, Iglesia Genesareth, Hermanas Médicas y un largo racimo de manos desconocidas que suman solidaridad.
  5. La Misión, opción y vocación: Las Hermanas Médicas y el Apoyo Comunitario
    El rostro de la constancia pastoral con quienes hicimos enlace desde Valencia, lo encarnan las Hermanas Médicas. Teniendo su casa matriz y centro de operaciones en Catia, estas religiosas no realizan incursiones esporádicas, sino que «bajan» semanalmente al litoral articulando un trabajo integral de organización comunitaria. Su servicio abarca múltiples dimensiones: la ayuda material, el acompañamiento espiritual, la construcción y consolidación de una red de relaciones que sostiene la dignidad quebrantada de los damnificados compartiendo abrazos, amistad, sonrisas, escucha atenta, sugerencias, recomendaciones y especialmente la fe mutua en que aun en la distancia pueden contar con ellas.
  6. De la Visita al Camino de Misión
    Estar en La Guaira tras el 24 de junio exige renunciar a la postura del espectador. En términos teológico-antropológicos, la presencia de la Iglesia y de las organizaciones de fe adquiere visos de una misión permanente: un compromiso ético que trasciende la contingencia para transformarse en un caminar sostenido junto al pueblo herido, proclamando que, incluso sobre las ruinas, el amor de Dios se manifiesta en la acción coordinada, la justicia, la fraternidad y el compromiso.
    Finalizo con este corto diálogo con un niño que, desde el sábado me recuerda lo doloroso de las pérdidas sufridas por tanta gente en la Guaira:
    Niño: ¿Me puede regalar una taza?
    Padre Junior Caldera: ¡Claro campeón! ¿Cuántos son Uds.?
    Niño: Bueno, solo quedamos dos….

*Fernando Seijas . Facilitador del centro Gumilla

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