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Ejemplo de transformación social: Embajadores de una comunidad

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Por Rafael Poleo*

Luego sufrir un quiebre institucional, por la detención arbitraria de su junta directiva en manos de los cuerpos de seguridad del Estado, este año regresa Embajadores Comunitarios a brindar educación y sembrar liderazgo en las comunidades populares de Caracas con los jóvenes que representan un nicho valioso para la construcción de ciudadanía

La Fundación Embajadores Comunitarios es una ONG que –como tantas– tiene años, once para ser exactos, trabajando en las comunidades populares de Caracas, como dice su lema sembrando liderazgo donde más se necesita. Esto se logra trabajando la metodología de Modelos de Naciones Unidas, donde durante un año escolar se prepara a los jóvenes en situación de riesgo, entre trece y diecinueve años, con herramientas de oratoria, negociación, lenguaje corporal, debate, entre otras, para participar en los Modelos de Naciones Unidas de los colegios privados de Caracas, como elemento práctico; pero el fin último del programa es que sean capaces de ser líderes y generadores de cambios en sus comunidades de origen.

Con una trayectoria tan larga, a principios de 2018, el alcance de la fundación estaba pasando por un momento único, se contaba con más de cien voluntarios y existían tres núcleos del programa Embajadores: en la Universidad Metropolitana (Unimetmun), el Municipio Chacao (Chacaomun) y la Universidad Católica Andrés Bello (Ucabmun), pero todo dio un vuelco cuando, en febrero de 2018, el Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (Sebin) detiene al director general de la fundación, Gregory Hinds, y a la directora del programa Embajadores, Geraldine Chacón.

Es complicado pasar inadvertido cuando brindas educación a los más excluidos y, más aún, cuando se les ofrece la capacidad de crear pensamiento crítico. Desde finales de enero, a principios de junio de 2018, Gregory y Geraldine estuvieron presos por el régimen, 124 días para ser exactos, y ese tiempo fue una fractura para el nivel de organización que había alcanzado la fundación, el resto de los directores debieron salir del país para evitar también ser presos políticos y, como es de esperar, la mayoría de los voluntarios se fueron.

Con un equipo muy reducido, finalizar ese año académico fue una proeza pero, de este quiebre no se dio fin a la labor de Embajadores, solo regresó a sus orígenes pues Embajadores Comunitarios nace de un voluntariado en la UCAB, que se extendió luego a la Universidad Metropolitana. En sus primeros años los proyectos se llamaban Ucabmun y Unimetmun. Así, para el año académico 2018-2019 se vuelve a trabajar con estos nombres dentro de las estructuras de voluntariado y proyección comunitaria de ambas universidades.

El regreso ha sido duro pues, increíblemente, no fue un problema volver a las comunidades después del quiebre que sufrió la fundación en 2018, sino que lo complicado se situó en mantener el interés y constancia de los beneficiarios en un año donde la situación socioeconómica empeoraba de manera vertiginosa cada semana; en el cual no se lograba mantener un ritmo semanal de trabajo debido a los apagones, las protestas y demás incidentes que ya todos conocemos. Aún así, se logró finalizar el año académico con éxito y nuevas metas pues este año volvemos con el nombre de Embajadores Comunitarios, con una lista larga de aspectos por mejorar y con una visión más social del impacto que ha de tener el programa sobre las comunidades con las que se trabaja.

Desde la Fundación Embajadores Comunitarios, junto con nuestros aliados, continuaremos complementado la educación de los jóvenes en contextos de exclusión con herramientas que sean liberadoras de los sesgos y limitaciones que impone la crisis venezolana. Ahora más que nunca, el trabajo de nuestros voluntarios dirigido a los jóvenes tiene un valor incalculable para su formación como líderes con conciencia ciudadana, pensamiento crítico y capacidad de impacto tanto en su comunidad como en Venezuela.

 

Testimonio de los jovenes embajadores

Se presenta a continuación parte del testimonio de los jóvenes beneficiarios del programa, en función de la comunidad donde reciben su proceso formativo. Nos hemos permitido proteger su identidad para los fines de la presente publicación. Veamos.

 

16 años, Filas de Mariche

Para empezar, puedo decir que FEC más que una fundación es una familia, llena de personas increíbles con cualidades maravillosas, entre ellas, las ganas de ayudar y enseñar. Podría escribir una cantidad de cosas sobre lo hermosa que es esta familia y todos los integrantes de la misma, pero no quisiera extenderme así que, a continuación, les contaré un poco sobre mi experiencia en Embajadores Comunitarios.

En cuanto a mi paso por esta organización, descubrí que soy capaz de realizar muchas cosas si tengo más confianza en mí. Al principio sentí que no pertenecía aquí, pensé en retirarme algunas veces, pero tuve buenos amigos que me motivaron a no hacerlo, y les agradezco por ello. FEC te ayuda a desarrollar tus habilidades, a que hagas actividades que tal vez nunca imaginaste, con todo esto te da herramientas para defenderte a lo largo de tu vida. Me llevo aprendizaje y ganas de seguir aprendiendo, aunque siento que no lo aproveché como debía.

Para finalizar, solo me queda dar gracias por todo el cariño y la paciencia, por ayudarme a perder un poco de mi miedo escénico, sé que debí poner un poco más de mi parte, sin embargo, me quedé con muchas ganas este año y espero poder utilizarlas el siguiente. En caso de que no, igual agradezco la oportunidad y todo el apoyo, insisto en que es una familia hermosa y me alegra haber formado parte de ella.

 

15 años, Petare

Inicié en Unimetmun en 2017, cuando se conocía como Embajadores Comunitarios. No resalté ese año 2017-2018, pero conocí y aprendí bastantes cosas que en mi vida habría aprendido; ejercí esos conocimientos en mi primer Modelo de Naciones Unidas: Ciamun 2018, debo decir que sentí miedo, euforia y pavor, para el transcurso de tres días, sentía impotencia al no poder asistir el tercer y último día. Ese trimestre marcó mi año, ahora nuevamente debía realizar las pruebas para entrar en un período Unimetmun 2018-2019.

Para cuando finalizó el proceso de selección y logré entrar nuevamente, sentí una emoción indescriptible, iba a darlo todo, y así fue. Tras subir mi autoestima, pasar por un momento complicado en mi vida y reforzar lo que ya conocía, estaba más que listo para darlo todo en el nuevo reto que se me avecinaba: El Venezuelan International Model United Nations (Vimun). Antes de Vimun, por sus siglas en inglés, escuché que este modelo era un peso pesado en el mundo de modelos intercolegiales, no me esperé menos de la imagen prevista del modelo.

Los tres días, fascinantes y duros, mi compañero y nuestro faculty, me suplieron y ayudaron en los momentos duros. Al tercer día, al cual sí pude asistir, nos animamos y esforzamos, eso nos dio a mí y a mi compañero una mención verbal, cosa que nos llenó de alegría. Después de esto me fui con una enseñanza que plasmé en una frase: “Cae con potencia, pero levántate con fuerza”, esto quería decir el bajón que me dio en pleno comité y demostrar voluntad para seguir.

Algo resaltante para finalizar, es que hay más que palabras para describir este año, fue tan único como el anterior y mejor cada vez.

 

*Sociólogo. Miembro del Consejo de Redacción SIC.

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