Durante los meses de mayo y junio del año 2026, Colombia vivó un proceso electoral para elegir el abanderado de conducir las riendas de la nación durante el periodo 2026-2030. Dentro de las figuras más destacadas se encontraba el senador de izquierda, Iván Cepeda, perteneciente al partido político “Pacto Histórico”, cuya organización política llevó a la presidencia, hace 4 años, al actual presidente Gustavo Petro. En el otro extremo de la contienda, se posicionaba el aspirante a la Casa de Nariño, el candidato de derecha, del movimiento político “Defensores de la Patria”, el abogado penalista Abelardo de la Espriella; .quien, en los primeros comicios, celebrados el 31 de mayo del presente año, obtuvo una votación de 10.361.499 votos, por encima del candidato Iván Cepeda, quien obtuvo 9.688.361. Mientras que, en la segunda vuelta presidencial, que se llevó a cabo el pasado domingo 21 de junio de 2026; los resultados se situaron en 12.708.712 para el candidato Cepeda, y 12.959.542 para el abogado de la Espriella; dándolo técnicamente como ganador y presidente electo. Fue un proceso electoral marcado con dos (2) visiones distintas, totalmente opuestas, de hacer país.
El panorama colombiano se encuentra marcado por la polarización política; acompañada de retos y desafíos; viéndose a la nación marcada por los extremos de derecha e izquierda. Basándose en los resultados electorales, el presidente electo Abelardo de la Espriella, gobernaría con una numerosa oposición de izquierda que cree en un proyecto político promovido por Gustavo Petro. El gran reto de entrada, es poder conquistar esas voluntades que votaron en contra, y poder gobernar de la mano con ellos. Pues el petrismo le costó en un momento asumir la voluntad del pueblo, solicitando ante las instancias electorales la impugnación de mesas de votación, la solicitud del “voto por voto” del exterior; ocasionando que los resultados favorecieran al De la Espriella; teniendo en cuenta que el proceso de votación en Colombia, es manual. Un contexto en que gran parte de los colombianos manifestaron la necesidad de un cambio político, y ese fue el resultado en las urnas electorales.
Abelardo de la Espriella, abogado penalista y empresario, de origen bogotano, pero criado en Montería en la costa del caribe colombiano. Propietario de la firma jurídica De la Espriella Lawyers, reconocido por ejercer la defensa legal del caso de esquema piramidal de DMG Grupo Holding S.A; como también fue defensor de Natalia Ponce de León víctima de ataque con ácido, entre otros casos de envergadura legal y empresarial. Es una figura política que representa a una población que mostró un descontento por la gestión del presidente Petro. Con sus lemas: “Firmes por la Patria”, y la “Patria del Milagro”, logró capitalizar la atención de aquellos que anhelaban un nuevo aire político en el país, viéndose reflejada la conciencia democrática en los colombianos. Su fórmula vice presidencial, el tecnócrata, economista y académico, José Manuel Restrepo Abondano; quién en el gobierno del entonces presidente Iván Duque, ocupó el cargo de ministro de Comercio, Industria y Turismo, y posteriormente ministro de Hacienda y Crédito Público, representa el refrescamiento para la recuperación y fortalecimiento de la economía colombiana.
En medio de esta coyuntura electoral, y en este proceso de cambio de poder político, el nuevo gobierno se enfrenta a una situación que está dejando miles de víctimas, el conflicto armado. Esta problemática se ha agudizado durante los últimos años en donde la población civil se encuentra en medio de él, por una disputa del control territorial por parte de grupos guerrilleros y paramilitares, donde hasta los momentos, la fuerza pública está intentando reestablecer el orden interno. Ahora bien ¿Cuál es la propuesta del gobierno de Abelardo de la Espriella ante esta situación? A lo largo de su campaña, De la Espriella ha mencionado la no negociación con grupos al margen de la ley. Dentro de sus propuestas se encuentra la recuperación de los territorios controlados por el crimen organizado y el narcotráfico, seguidamente de destrucción de los cultivos de coca, fortalecimiento y acoplamiento de las fuerzas militares para combatir a los grupos delincuenciales, recuperación del sistema carcelario. Caba recalcar que actualmente que, entre los enfrentamientos armados más marcados, se encuentra al suroriente de Colombia por parte de las disidencias de las FARC, y la disputa del control territorial de la región de El Catatumbo por parte de una fracción de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, y el Ejército de Liberación Nacional.
Ante este contexto de restablecimiento del orden interno, y mano dura con la delincuencia para la recuperación de los territorios, se encuentra en riesgo que personas inocentes, ajenas al conflicto, las cataloguen como miembros de alguna organización delincuencial, y se generen un posible escenario de los llamados “falsos positivos”. Dicha situación enciende las alarmas para la defensa de los derechos humanos; pues en la historia de Colombia, ha estado lamentablemente salpicada por ese fenómeno. Asimismo, ante el planteamiento de recuperación de sistema penitenciario, se encuentra la construcción de una “mega cárcel”. Tomando como ejemplo el gobierno de Nayib Bukele en El Salvador, con la construcción del CECOT y la lucha contra las pandillas. Se estima que fueron aprehendidas personas que no estaban involucradas con estos grupos, imputándole una larga condena en prisión; pues se teme que, en Colombia con dicha política de seguridad, se pueda perpetrar ese tipo de casos, y que el gobierno De la Espriella pueda tomar la imagen de El Salvador y perpetuarse en el poder.
Es un gobierno que también se traza el crear una política anticorrupción; y mantener un nivel de transparencia, purificando las instituciones del Estado que durante muchos años han estado contaminadas por este flagelo. Asimismo, en el sector salud busca generar una mejor inversión de los recursos, garantizando un mejor servicio de salud para los colombianos; pues este sector ha sido uno de los más demandantes.
En cuánto a nivel económico, el gobierno De La Espriella busca su fortalecimiento. Con la reducción de impuestos y la carga tributaria; lo podría derivar en un mayor desarrollo a través de la inversión de capital monetario por parte de las empresas, en el que se pueda abrir una ramificación de empleos.
Ahora bien ¿Cuál es el posicionamiento de Abelardo de la Espriella hacia el gobierno interino de Venezuela? Todo pareciera verse que las relaciones se mantendrán directamente con los EEUU, lo que significaría que no reconoce al gobierno interino en el país; marcando su postura hacia Venezuela. El ser Colombia un referente para Suramérica, y que vuelve a ser gobernado por la derecha, un posible escenario al generarse un cambio político en Venezuela, es generar líneas de presión para que este escenario se dé.
En cuanto a migración, si la economía de Colombia se consolida aún más, y se generan ofertas de empleo y se garanticen una estabilidad económica en el país, acompañada de oportunidades de crecimiento; mientras en Venezuela no se da una transición política, y se continúa dilatando las opciones de desarrollo integral de los venezolanos, en el que no se fortalece su economía, el fenómeno de migrar hacia el vecino país pudiera estar de nuevo en el plan de vida de los venezolanos.
El 07 de agosto es la toma de posesión del nuevo presidente de los colombianos, Abelardo De la Espriella, va a ser en una guarnición militar; rompiendo con la tradición de asumir el mandato en la Plaza Bolívar de Bogotá; estando en consonancia con su lema principal “Firmes por la Patria”. Es una muestra de acercamiento más íntimo hacia las fuerzas militares; dejando a tela de juicio la “posibilidad” que su amparo de gobierno sea cívico-militar.
Colombia, un país sumergido en 2 mitades. En dos 2 formas de hacer política. Donde los que actualmente ostentan el poder político, se preparan para ser oposición; quienes durante estos cuatro 4 años trabajaron para llegar a la presidencia de la república, hoy se preparan para ser gobierno.



