Tras un proceso de escucha y discernimiento que se extendió durante cuatro años, la Arquidiócesis de Caracas concluyó la fase de apropiación del documento final del Sínodo de la Sinodalidad, convocado por el Papa Francisco. Este esfuerzo, que ha involucrado a parroquias, colegios y organizaciones sociales, marca un hito en el caminar de la Iglesia caraqueña hacia una misión más inclusiva, corresponsable y abierta a la diversidad.
El P. Leonardo Marius, párroco de Santo Domingo de Guzmán en Caracas, lideró este proceso en la arquidiócesis. En declaraciones exclusivas a ACI Prensa, compartió las conclusiones y los horizontes que ahora guían a la Iglesia local: “Lo vivido no fue un evento aislado, sino un despliegue orgánico de participación que nos invita a caminar juntos sin miedo”.
Un proceso sinodal en tres etapas
El camino sinodal en Caracas comenzó en febrero de 2022 con una consulta universal que buscaba responder a una pregunta fundamental: ¿Cómo podemos vivir hoy el “caminar juntos” para anunciar el Evangelio? Esta primera etapa, que se extendió hasta 2023, involucró a parroquias, colegios y diversos sectores de la sociedad, incluyendo organizaciones empresariales y sociales.
La segunda etapa, desarrollada en 2024, consistió en una fase de síntesis. Durante este período se llevaron a cabo más de 100 consultas focalizadas que alimentaron el Instrumentum Laboris, documento clave para la segunda sesión del Sínodo en Roma. Finalmente, en 2025, la arquidiócesis dedicó un año entero a la fase de apropiación del documento final. Este último paso permitió estudiar y discernir las prioridades para su aplicación durante el bienio 2025-2026.
Conclusiones clave: Un llamado a la conversión y corresponsabilidad
El documento final que sintetiza todo el trabajo realizado por la Arquidiócesis de Caracas destaca un llamado del Espíritu Santo a la conversión personal, pastoral y eclesial. Según el P. Marius, este llamado busca que la Iglesia recupere su “primer amor” y continúe caminando junta, sin miedo.
Entre las conclusiones más sobresalientes figura la necesidad de recuperar la dignidad bautismal del laicado. Este enfoque busca fomentar una mayor corresponsabilidad y santidad en el caminar como Iglesia, superando las tendencias al clericalismo que contravienen los principios de la eclesiología del Concilio Vaticano II.
Además, se subraya la importancia de acompañar a personas alejadas de la Iglesia, como los divorciados vueltos a casar y aquellos pertenecientes a sectores vulnerables, incluidos presos, ancianos y personas con discapacidad. La arquidiócesis también se ha propuesto fortalecer áreas clave como la pastoral juvenil, familiar y catequética bajo una perspectiva sinodal que valore la diversidad de carismas y promueva una escucha activa.
“El Espíritu Santo ha despertado un gran interés en el laicado caraqueño. Este es un fruto visible del proceso sinodal”, afirmó el P. Marius.
Desafíos y horizontes: Una Iglesia misionera y abierta
Aunque el camino sinodal ha sido progresivo y lento —como todo verdadero proceso de conversión— los frutos ya son evidentes. La arquidiócesis se plantea ahora renovar y fortalecer sus estructuras de participación bajo una espiritualidad centrada en la escucha activa y la corresponsabilidad.
Entre los desafíos más importantes está el establecimiento de indicadores objetivos para medir los frutos pastorales. Asimismo, se busca consolidar el discernimiento comunitario como herramienta clave para tomar decisiones que reflejen las necesidades reales de las comunidades.
El P. Marius enfatizó que esta transformación no solo busca cambios estructurales, sino también espirituales: “La fraternidad es indispensable para la sinodalidad. Queremos construir una Iglesia que alcance, abrace, escuche y acompañe a todos, al estilo de Jesús ‘el Nazareno’, que sigue caminando entre nosotros”.
Nota original de ACI Prensa. Por: Andrés Henríquez



