El desarrollo del extractivismo, la presencia de grupos irregulares y la ausencia de institucionalidad estatal han afectado en gran medida la esfera social, económica, cultural, educativa, ambiental y de derechos humanos de la Amazonía venezolana. En este contexto, la Universidad Católica Andrés Bello, a través de su sede en Guayana, sigue apostando por proyectos formativos y de visibilización que incidan positivamente en las comunidades de la región

Por María Teresa Sánchez* y Florencia Cordero**

La Amazonía venezolana representa el 50 % del territorio nacional y comprende los estados Amazonas, Bolívar y Delta Amacuro. Según el antropólogo José Cañizales:

La Amazonía es una inmensa región de América, puede ser vista desde muchas miradas: política, religiosa, cosmogónica, humana, biodiversidad ambiental, indígena, no indígena, educativa, urbana, campesina, económica y de mucho valor para la cotidianidad de la vida humana y no humana en el planeta Tierra y la vida de nuevas generaciones.

Si la visualizamos como un sistema en el marco de la Ecología Integral, podemos observar la dimensión educativa, cultural, ambiental, social, política, espiritual, económica y de derechos humanos.

En el ámbito de la educación, desde hace muchísimos años existe una presencia de educación salesiana, capuchina, jesuita, y los misioneros de la Consolata, que han acompañado a las comunidades indígenas y no indígenas en su desarrollo educativo, y han evolucionado con ellos en su formación humano-cristiana, haciendo énfasis en la evangelización. Valdría la pena destacar que recientemente se ha observado una hermosa conciliación entre la cosmovisión indígena. En ese sentido sugerimos escuchar al padre K´Ohkal.1

Pero también se observa la riqueza en la cultura de los pueblos originarios con una presencia de dieciocho comunidades indígenas, entre ellos akawayo, kariña, pemón, jivi, yekuana, warao, eñepa, mapoyo, yanomami, entre otros.

Este territorio cuenta, igualmente, con una presencia muy densa de la población denominada no indígena, con influencias diversas y muy notorias por ser territorios fronterizos.

En el aspecto económico, en la actualidad prevalece el manejo del peso colombiano en Puerto Ayacucho (capital del estado Amazonas), el rial en la zona sur del estado Bolívar y el punto de oro en el trayecto de la troncal 10. En el resto, así como en todo el país, predomina el manejo indiscriminado del dólar y del bolívar.

En cuanto a los derechos humanos se observa una violación sistemática de los mismos; esto se refleja en los valiosos documentos desarrollados por la Oficina de Derechos Humanos de la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB), coordinada por la abogada Eumelis Moya2; del mismo modo, se observa la presencia de diferentes organizaciones que atienden y denuncian esta problemática. Destacan la esclavitud moderna en ofertas engañosas de trabajo, migraciones forzadas y niños dejados atrás por sus padres, dado que estos se ven obligados a buscar medios de vida fuera de sus territorios.

En la dimensión cultural existe una importante acción de transculturización que las comunidades indígenas se han propuesto enfrentar. En este punto, se puede precisar que las acciones mineras en el sector han generado desplazamientos forzosos que impactan de forma muy negativa en las costumbres, hábitos y cotidianidad; por ejemplo, estas comunidades no están elaborando el casabe, sino que lo compran en lugares fronterizos.

Las áreas protegidas ambientalmente, si bien son violentadas, su denominación permite ciertos controles que no han impedido la tala y quema indiscriminada, erosiones de grandes extensiones de terreno, contaminación de suelos y aguas; peces contaminados por mercurio y, en definitiva, los derechos ambientales vulnerados.

Por otro lado, en lo político se evidencia la presencia de controles liderados por grupos irregulares que marcan las normas y pautas de convivencia fuera del marco legal establecido.

Ubicados en este contexto, la Universidad Católica Andrés Bello es la única universidad de la Compañía de Jesús en territorio amazónico, con su sede de la región Guayana. A partir de sus planes estratégicos se ha planteado, desde hace varios años, diseñar estrategias de incidencia en la Amazonía desde el Centro de Estudios Regionales y la Oficina de Derechos Humanos con iniciativas de investigación que pueden ser consultados en el Observatorio de la Región Guayana y en el Observatorio de Derechos Humanos de la UCAB.

Del mismo modo, la universidad se propuso un trabajo entre dos unidades: Extensión Social Universitaria y Sustentabilidad Ambiental, con la finalidad de visibilizar la realidad en la Amazonía venezolana a través de dos líneas de acción.

  • La visibilización comunicacional a través de redes sociales, que comprende el diseño y publicación de boletines informativos de las realidades, y la organización de espacios reflexivos –tipo conversatorio– con invitados expertos en el área de derechos humanos, cambio climático y educación.
  • La segunda línea está dirigida al diseño y aplicación de estrategias formativas, participativas y reflexivas de fortalecimiento comunitario con énfasis en estrategias de mitigación y adaptación al cambio climático en comunidades de los estados Bolívar, Amazonas y Delta Amacuro.

La experiencia

Comenzamos por definir cómo vincularnos y el consentimiento informado. Determinamos los siguientes criterios:

  • Comunidades donde tuviéramos egresados de la Universidad que pudieran ser nuestros contactos directos.
  • Comunidades indígenas y no indígenas.
  • Comunidades donde tenemos aliados con los que podemos fortalecernos desde la red de instituciones de la Universidad.
  • Vicariatos católicos, radicados en la Amazonía, que tienen una trayectoria muy importante de acompañamiento a las comunidades en la defensa de los derechos humanos, indígenas y de la naturaleza.
  • Con la comunidad de Santa Elena y San Miguel de Betania prevaleció el conocimiento previo con maestros de la zona que realizaran el vínculo y que garantizaran el consentimiento informado con el líder de la comunidad.

En un primer contacto planteábamos el proyecto y conocíamos la caracterización general del lugar desde lo comunitario y ambiental.

Una vez hecho esto, nos documentábamos acerca del lugar por respeto a la población con la que íbamos a trabajar, investigábamos y profundizábamos especialmente en el tema socioambiental.

A partir de esta indagación directa y documental establecíamos los criterios de trabajo con la comunidad.

Cada uno, desde su especialidad, aportó saberes con los que juntos visibilizamos la realidad amazónica por diferentes redes de socialización del conocimiento y pudimos, durante un año, generar espacios de reflexión y propuestas de fortalecimiento comunitario con énfasis en estrategias de mitigación y adaptación al cambio climático.

Líneas de visibilización y formación

En esta línea generamos material impreso que hemos compartido por diferentes redes para dar a conocer los hallazgos obtenidos.

Esta información fue sistematizada y publicada en nuestro canal de YouTube y en el compendio del Boletín de la Experiencia.

Organizamos cuatro conversatorios por modalidad mixta donde cada invitado aportaba enfoques, datos, visiones y propuestas para continuar trabajando en pro de la incidencia socioambiental en la Amazonía venezolana y latinoamericana. El reto en el que debemos seguir trabajando es el diseño de proyectos de incidencia socioambiental comunes que den respuesta a las necesidades que se develan en estos encuentros.

En la línea de formación

La metodología utilizada en el taller está basada en trabajar con la gente y desarrollar respuestas a las preguntas generadoras.

Ejemplos de estas preguntas:

¿Qué observas? ¿Qué sientes? ¿Qué había antes que ahora no ves? ¿Cómo te organizas en tu comunidad? ¿Qué éxitos han tenido? De todo lo hecho comparte tres aprendizajes que fortalecen tu comunidad. ¿Qué puedes hacer mejor en tu comunidad ahora? ¿Qué propones después de escucharnos en grupo y de realizar este taller? ¿A qué te comprometes?

El trabajo reflexivo, participativo y propositivo tiene el impacto que, al trabajar con análisis y propuestas construidas en colectivo, se apropian, las hacen suyas, son significativas para su aprender y enseñar a otros.

El encuentro lo dividimos en momentos ignacianos. Estos momentos son interrelacionados, como dice Najarro (2012) de la Universidad Rafael Landívar de Guatemala, no necesariamente paso de uno a otro, sino que la reflexión, por ejemplo, está implícita en cada momento, la mirada del contexto cambia o podría cambiar después de la acción y de la misma evaluación. Son, por lo tanto, momentos ignacianos dinámicos.

1er momento. Análisis del contexto. Desde lo más personal a lo más comunitario e incluso regional.

2do momento. La experiencia. Dinámicas de análisis colectivo donde todos participan mapeando su comunidad. Escuchar las vivencias de los compañeros de equipo, mapear su comunidad y definir los espacios más vulnerables en cuanto a lo ambiental y determinar los que están en positivo. Surgen variedad de opiniones y llegan a un consenso crítico de la problemática. Posteriormente, analizarán en equipo herramientas metodológicas que les ayudan a poner en perspectiva el valor de cada propuesta de problema y llegar por consenso analizado a una conclusión grupal.

Tal como lo precisa Sánchez (2020):

El Paradigma Ignaciano incorpora la vida […] propicia que el acompañante y el acompañado se dejen interpelar por la experiencia, observen y reflexionen esa realidad, y en esa dinámica revisar sus sentimientos, ¿Qué me reclama esa realidad? ¿qué lo motiva? ¿qué intereses surgen a partir de ella? […] ¿qué aprendizajes obtuve en esa primera aproximación a la realidad? Es un proceso cognitivo permeado por la reflexión desde sí mismo hacia afuera de él. En ese mismo postulado la Pedagogía Ignaciana sustenta que a partir de ello se aprende y el nivel de su aprendizaje de la experiencia será su responsabilidad. (p.10)

Este momento se interrelaciona, de forma natural, con el tercer momento de reflexión, se encuentran implicadas una serie de actitudes y competencias personales que se develan en el transcurrir del trabajo comunitario: coherencia, ética personal, respeto a las opiniones del diferente y construir con él las coincidencias, encuentro y convivencia con el otro en un espacio de construcción de propuestas comunes para el bien colectivo.

3er. momento. La reflexión. Esta pedagogía orienta para que los acompañados, en nuestro caso habitantes de la Amazonía venezolana en comunidades indígenas y no indígenas, conjuntamente con el facilitador, desarrollen técnicas de aprender a aprender, superar lo simplemente memorístico. Se acompaña al participante para que sienta, relacione cosas que conoce con las que está observando, contraste conocimientos y datos anteriores con lo actualmente vivido y a partir de ahí estará en posición de proponer (Sánchez 2020).

4to momento. La acción transformadora. Debe dejar un impacto social en el contexto donde se está trabajando, dirigido a dejar el entorno mejor de lo que fue encontrado.

En el caso de la experiencia que compartimos, en este momento se acompaña a los equipos para que definan el problema real que no siempre es el primero que definieron. Les acompañamos y en el ejercicio se apropian de este conocimiento para analizar el problema nuevamente, en equipo, y por consenso llegan a un problema prioritario. Este lo convierten en objetivo de un proyecto y lo ejecutan.

Posteriormente nos hacen llegar la evaluación del trabajo realizado (5to. momento) y se observan los aprendizajes obtenidos basados en los errores, convirtiéndose estos en oportunidades de mejora.

Las experiencias desarrolladas han estado acompañadas por talleres entre ellos mismos, revisando el trabajo que realizaron con nosotros y entre los mismos grupos se han convertido en unidades de aprendizaje.

Proyectos de adaptación al cambio climático que surgieron de los talleres

  • Agricultura regenerativa.
  • Uso de materia orgánica para elaborar compost.
  • Métodos para potabilización del agua.
  • Siembra de especies arbustivas para obtener leña.
  • Cultivos más resistentes a las sequías.

Proyecto fundamental para la mitigación del cambio climático

Si bien es cierto que la caoba, el cedro o el algarrobo, son árboles excelentes para la producción de la madera y para captar el dióxido de carbono y a través de la fotosíntesis generar CO2, insistimos en nuestros talleres que mejor aporte a la economía familiar lo desarrolla el sembrar y cuidar árboles frutales frondosos como el mango, el tamarindo, el aguacate o la pomalaca; a partir de ellos generar beneficios para la alimentación y la economía familiar como medio de alimentación con alto contenido de vitaminas, y además se pueden producir productos para la venta como mermeladas, frutas en conserva o el fruto de temporada. Estos árboles igualmente son productores de CO2 para minimizar el dióxido de carbono que se encuentra en el aire.

Con esta experiencia estamos trabajando directa o indirectamente los Objetivos del Desarrollo Sustentable: 1. Poner fin a la pobreza; 2. Hambre 0 y seguridad alimentaria; 4. Educación de calidad; 13. Cambio climático y 17. Alianzas para objetivos comunes.

Resultados generales de la experiencia

Estas fueron las temáticas tratadas en los cuatro conversatorios: cambio climático, derechos humanos en la Amazonía venezolana, educación en la Amazonía venezolana y la Iglesia en la Amazonía.

Con la línea de Formación de Organización Comunitaria y Cambio Climático, dictamos ocho talleres presenciales y recorrimos 3.136 Km. para un total de ocho comunidades:

  • Tres comunidades indígenas en el Municipio Gran Sabana del estado Bolívar.
  • Una comunidad mixta en el Municipio Gran Sabana del estado Bolívar.
  • Dos comunidades mixtas en Caicara, Municipio Cedeño del estado Bolívar.
  • Una comunidad mixta en el Municipio Atures del estado Amazonas.
  • Una comunidad mixta en el Municipio Tucupita, estado Delta Amacuro.

Con treinta participantes por taller, obtuvimos un total de 240 participantes.

Hallazgos importantes durante la experiencia

  • La institucionalidad del Estado como la gran ausente en la formulación de políticas públicas.
  • La comunicación es muy pobre y la conectividad irregular, lo que afecta el comercio, el trabajo y otras actividades.
  • En el estado Amazonas se evidencia la violación de los derechos humanos, con líderes defensores de los derechos indígenas asesinados o perseguidos.
  • Observamos falta de combustible.
  • Atención médica pobre ya que no existen los insumos fundamentales. Tienen que recurrir a los familiares en el extranjero.
  • En Tucupita, inseguridad en los caños, ya que están presentes “piratas del río” que les arrebatan sus cultivos o pesca y las autoridades no actúan.
  • La minería transformadora de la cultura y valores de comunidades indígenas y no indígenas. El modelo de desarrollo del extractivismo no solo impacta en lo ambiental (erosión de suelos, contaminación de aguas u otros), también ha transformado la cultura de la cotidianidad de los pueblos indígenas que abandonan sus cultivos, han dejado de producir el casabe y lo adquieren fuera de sus territorios.
  • Las generaciones más jóvenes están perdiendo el idioma y perder el idioma es perder la identidad. Existe un similar impacto en las comunidades no indígenas campesinas.
  • Violencia de género, drogas y enfermedades infectocontagiosas en comunidades indígenas. Tráfico sexual.
  • El bolívar, dólar y rial, desplazados por los puntos y gramas de oro.
  • Pocos maestros, mal pagados y escasamente preparados; niños que no asisten a la escuela. Se observa 46 % de docentes graduados que han abandonado sus escuelas para emigrar a otros países, o dentro del país, y otro grupo ha migrado a otras fuentes de ingresos.
  • Deterioro creciente de la principal vía de comunicación –la troncal 10–. A causa de los derrumbes constantes la población queda incomunicada y desasistida durante varios días ya que las gandolas con víveres o ropas no pueden pasar. Los derrumbes se llenan con piedras extraídas de las minas, sin un trabajo especializado de ingeniería de carreteras, con el impacto permanente en la vía.
  • Contaminación de ríos y suelos. Lamentablemente el Estado venezolano ha prohibido la publicación de datos y realidades investigadas en este sentido, aún así es evidente el deterioro de aguas y suelos por la actividad minera, con impacto muy negativo en la salud de los habitantes de los territorios.
  • Elevación de enfermedades gastrointestinales infantiles. Al no tener un servicio de gas adecuado tienen que hervir el agua con leña y esto, dependiendo de la vivienda, no siempre es fácil.

*Maestra. Doctora en Educación Mención Andragogía. Forma parte del equipo de Extensión Social de la UCAB Guayana.

**Geógrafo. Coordinadora de Investigación, Docencia y Extensión en el área socioambiental de la UCAB Guayana.

Notas:

Referencias:

S.S. Francisco (2015): Laudato Si’. Carta encíclica del Sumo Pontífice Francisco: a los obispos, a los presbíteros y a los diáconos, a las personas consagradas y a todos los fieles laicos sobre el cuidado de la casa común. Lima: Paulinas.

Grupo de Ecología Integral. (RCS/ CEPAL) (2022): “Marco de Orientación para el estudio y el trabajo en Ecología Integral”. En: Conferencia de Provinciales Jesuitas de América Latina y el Caribe. CEPAL.  Edición Casa Leiría. Brasil.

Organización Wataniba. Mapas de la Amazonia https://watanibasocioambiental.org/pueblos-indigenas-en-la-amazonia-venezolana/

Proyecto Amazonia. (2023): La Iglesia en la Amazonía. La Repam. (https://linktr.ee/proyectoamazonia.ve?utm_source=linktree_profile_share&ltsid=cf3af1f2-a89e-43df-bf03-74992fa99a97)

SÁNCHEZ, M. (2020): “Pedagogía Ignaciana, Constructivismo Social de Vygotsky, Aprendizaje Servicio Solidario. Articulados teóricamente en pro de la Responsabilidad Social Universitaria”. En: revista Guayana Moderna Nº 09. Año 2020 ISSN: 2343-5658.