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La Sagrada Familia y el país

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Foto referencial. Archivo WEB.

Por Juan J. Mora Valladares*

Este último domingo del año, 27 de diciembre, la Iglesia Católica celebró la memoria solemne de la Sagrada Familia de Nazaret. Lo que hasta hace algo más de dos mil años había sido considerado como elemento de importante valor de la sociedad, Dios le imprime un carácter sagrado cuando permite que su unigénito hijo nazca en el seno de una familia. Jesús hubiese podido aparecer de la nada en medio de nosotros, o como hijo de una madre soltera; pero no fue así. Dios quiso dejar sentado claramente a la humanidad de todos los tiempos en dónde y en qué ambiente de afectividad y cariño se deben traer los hijos al mundo.

Las Naciones Unidas, en la Declaración Universal de los Derechos del Hombre de 1948, afirma: “la familia es la célula fundamental de la sociedad”. Si es la célula fundamental, sin ella no hay tejido social y sin tejido social no hay una verdadera sociedad civilizada.

En la sociedad postmoderna, la del cientificismo, donde a cada criatura o ser vivo se le analiza su habita ideal de perpetuación de la especie, su ecosistema a ser preservado y protegido por las legislaciones del mundo, el ecosistema, el nicho ecológico del ser humano debe ser la familia, en donde pueda crecer y desarrollarse física, psíquica y espiritualmente a plenitud.

Se habla mucho de la crisis y de la destrucción de la familia. La preocupación e incertidumbre mayor debiera ser: ¿estamos promoviendo a que haya familias?; ¿están los gobiernos, las organizaciones internacionales promoviendo la existencia de familias?; ¿están los líderes nacionales e internacionales dando testimonio de vida en familia? Hemos llegado al punto en que prácticamente ya no hay casi nada que destruir y poco que defender.

Venezuela no está excluida en el drama mundial de la ausencia de uniones y familias estables, en donde se engendren los hijos, en donde una figura paterna y materna puedan educarlos y formarlos en valores.

El Papa Juan Pablo II, durante el Segundo Congreso Mundial sobre la Familia, celebrado en Río de Janeiro en 1997, afirmó: “Sin la familia la humanidad no tiene futuro”. En el mismo congreso, el Cardenal López Trujillo, presidente del Pontificio Consejo para la Familia (en su momento), afirmaba: “la familia es un patrimonio sagrado para la humanidad.

Una vez más los venezolanos y la humanidad tienen en la Sagrada Familia una referencia Divina de lo que debe ser una familia. No importa nuestra condición socioeconómica, ni las condiciones bajo las que nacimos. Debemos luchar y perseverar en lo que creemos. No existe mayor premio, mayor satisfacción, mayor motivo de orgullo para unos padres, que los éxitos y logros en buena lid, de los hijos.

Parafraseando al Papa Juan Pablo II, “sin familia Venezuela no tiene futuro”. Que en este 2021 año del laicado venezolano y jubilar de San José, construyamos futuro.


*Franciscano de María.

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