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Edificio Centro Valores, local 2, Esquina de la Luneta, Caracas, Venezuela.

La educación necesita alianzas

Cortesia-El-Ucabista

La educación venezolana lleva años en “terapia intensiva”, los problemas son serios y atentan contra el derecho a la educación de la población de niños, adolescentes y jóvenes. Es necesaria una gran alianza de diferentes actores de la sociedad, incluyendo las autoridades, para salvarla. Fe y Alegría promueve esa alianza y en los próximos días “invadirá” los medios para esa promoción.

Por Luisa Pernalete

Profe, ¿usted me puede decir dónde hay una escuela subsidiada por la AVEC en el este de la ciudad? Pues mi hijita está en primer grado, en una escuela pública, y tiene clases solo dos días a la semana. ¡Yo creo que no está aprendiendo nada! Y yo no puedo pagar una escuela privada”. 

Ese clamor de la señora Magaly, que tiene un puesto frutas y hortalizas al este de Barquisimeto, es el clamor de muchas madres, pues el horario  de la mayoría de las escuela públicas –que componen cerca del 75 % de las escuelas básicas del país–es de dos a tres días de clase a la semana. Si con cinco días cuesta que aprendan los estudiantes, ¿qué tal con dos o tres?

Solo ese dato es suficiente para declarar la educación venezolana en emergencia. Súmele usted que en los últimos años el país ha perdido una cuarta parte de sus educadores, que han abandonado sus cargos principalmente por los bajos –bajísimos– salarios, los más bajos de toda América Latina, incluso más bajos que los de Cuba y Haití, que se consideraban los más bajos, creo que deben estar entre los más bajos del mundo. Según la Red de Observadores Escolares, que impulsa la organización Con la escuela, cerca del 50 % de los maestros debe tener otro trabajo, además del aula, para poder sobrevivir, como vender tortas, café, cortar cabello, ofrecer clases particulares, por mencionar algunos. Otro dato, de la misma fuente, es que casi la mitad de los maestros en ejercicio que fueron consultados van a su centro de trabajo a pie –ni tienen carro particular ni el salario les alcanza para pagar transporte público– y de esos que caminan diariamente, cerca de la mitad no pudieron comprar zapatos en el 2023… ¡Pobreza extrema casi!

Esas difíciles condiciones de los docentes han tenido como consecuencia, entre otras, que no hay incentivos para estudiar Educación. ¿Cómo se le dice a un joven que estudie esa carrera para que pase hambre? Hay Escuelas de educación cerradas en varias universidades o con poquísimos alumnos, aun ofreciendo becas como la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB). La Universidad Pedagógica Experimental Libertador (UPEL) ha bajado considerablemente su estudiantado. Las escuelas, públicas o privadas, que permanecen abiertas, tienen que hacer malabarismos para atender a sus alumnos. Por ejemplo, el equipo directivo asume materias, o se trabaja por proyectos y áreas, no por materias…

No hablemos de la calidad de la educación, establecida en el artículo 104 de la Constitución. Está tan baja la calidad, que hasta la ministra ha aceptado que la situación es grave.

Y no olvidemos que, según cálculos de la Escuela de Educación de la UCAB, hay cerca de 2 millones de niños, niñas, adolescentes y jóvenes que están fuera de las aulas. ¿Han visto ustedes campañas para que esa población regrese a las aulas?

En fin, podríamos seguir hablando de los males que están afectando a la educación del país, pero no podemos quedarnos en las quejas. Sin educación un país no sale de ninguna crisis, se están hipotecando estas generaciones, se está hipotecando el futuro del país, de ahí esa propuesta que Fe y Alegría viene haciendo desde el 2023 de una “Alianza por la educación”.  No se trata de una alianza por Fe y Alegría, sino de una alianza por la educación del país. Un llamado no solo a las familias, beneficiaras o dolientes, también a las academias y universidades, a los periodistas, gremios, empresarios y también a las autoridades, últimas responsables de las políticas educativas y de los recursos públicos.

Algo se ha hecho, la UCAB, la Unimet, empresarios en diversas ciudades, gremios y medios de comunicación, han manifestado interés en formar parte de la alianza. Es hora de las propuestas, hora de la acción, cada actor tiene algo que aportar a favor no solo de la población escolar –incluyendo la universitaria–, sino a favor del país.

La “invasión” de estos próximos días es para seguir animando a diferentes actores a sumarse a la alianza. Cada quien aportará según su papel en la sociedad y posibilidades, pero se necesita que la educación sea prioridad para Venezuela y con acciones que sumen.

Necesitamos la gran alianza, para educar y dar esperanza// Los niños tienen derecho/ a tener educación/ hay que enlazar muchas manos/ y tengan esa bendición// Salvar nuestra educación/ no es asunto solo mío/ hace falta mucha gente/ en alianzas yo confío// Que vengan los empresarios/ también universidades/ líderes y periodistas/ y también autoridades// La educación es un derecho/ dice la Constitución/ hay que exigirle al Estado/ que cumpla su obligación//

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