Rara vez la muerte de un intelectual, en el sentido más duro y estricto de la palabra, ha tenido un eco tan universal en la esfera de los medios y redes internacionales. Tal vez sea porque abordó con una hondura inusitada, filosófica y sociológica, el entramado de los medios modernos de comunicación, las raíces de las industrias culturales y su intervención en la configuración de las democracias occidentales.
Por mi parte, solamente quiero rendir un reconocimiento público a un pensador que me he encontrado en mis reflexiones y exploraciones a lo largo de los estudios de filosofía, comunicación social, teología y ciencias sociales.
En los siguientes extractos, tomados de sus deliberaciones, publicadas en múltiples medios, y sustentadas en las investigaciones formales, he recogido las claves de lectura que me han inspirado para comprender mejor nuestro tiempo y sus dilemas, en el campo de las comunicaciones, la cultura, la filosofía y la religión .
COMUNICACIONES EN LA ESFERA PÚBLICA
Habermas caracteriza las acciones sociales como mediadas lingüísticamente. La coordinación de la acción en la acción estratégica es proporcionada por la orientación al éxito. Los actos de habla sirven aquí como un mero medio para lograr el propósito o la meta de influir en otros. En contraste con esto, la acción comunicativa se coordina generando un acuerdo sobre la base de afirmaciones de validez criticables. Solo si se aceptan, las personas que actúan pueden lograr sus objetivos.
La acción comunicativa debe entenderse como un término integral de los tres casos límite y se relaciona con los tres mundos (mundo objetivo, social, subjetivo). Además de la pretensión universal del significado de comprensibilidad, en ella se actualizan tres categorías de afirmaciones de validez: la verdad (proposicional), la corrección (normativa) y la veracidad (subjetiva). En el acto de habla concreto, una afirmación de validez está en primer plano y se refiere principalmente a un mundo, pero en principio las tres afirmaciones de validez y las referencias mundiales siempre están tematizadas al mismo tiempo
CULTURA POSTMODERNA
La avalancha postmoderna del fin de siglo con sus derivaciones posthumanistas invadía los círculos del pensamiento progresista, inundando el mercado cultural globalizado, funcional al neoliberalismo. Él define a los posmodernistas como «jóvenes conservadores» y dice que estos recuperan la experiencia básica de la modernidad estética; reclaman como suyas las confesiones de algo que es subjetivo, liberado de las obligaciones del trabajo y la utilidad y con esta experiencia dan un paso fuera del mundo moderno. Habermas defiende la diversidad de las diferentes culturas bajo el primado de los derechos humanos como base normativa de «una vida libre de dominación». Ello supone llevar a cabo una segunda Ilustración de la modernidad, que corrija sus fallos, al tiempo que preserve sus logros ciudadanos y democráticos.
Por eso para Habermas la posmodernidad en realidad se presenta como antimodernidad
FILOSOFÍA EN SUS LÍMITES
Entre la tónica intelectual de acabar con todas las fundamentaciones (Rorty), el cuestionamiento del poder en todas sus dimensiones (Foucault) y la delicuescencia de todo pensamiento y cimentación ética (Derrida), Habermas plantea proseguir la tarea inacabada de la Modernidad, reconstruyendo sus bases a partir de la razón comunicativa.
Tachado de hiperilumista prosigue su tarea titánica confrontando a filósofos como Heidegger o sociólogos como Luhmann.
Habermas ve a Heidegger, Derrida y Foucault en la tradición de Nietzsche. La filosofía del ser de Heidegger – y su superación «gramatológica» en Derrida – sigue siendo un «fundamentalismo inverso» que no puede romper con el problema presentado por la metafísica tradicional y, en consecuencia, no representa una superación de la metafísica. El reemplazo de la subjetividad autónoma por procesos anónimos de la historia del ser tiene la consecuencia inevitable de que la subjetividad es reemplazada por un “evento sin sujeto”
RELIGIÓN Y SECULARIZACIÓN
En la trayectoria de una vida tan longeva como la de Habermas es presumible y sus escritos lo demuestran, que su pensamiento sobre la religión ha paseado por todas las versiones de los pensadores sobre todo europeos y más en concreto alemanes. Así tras haber procesado con sus colegas de Franckfurt las versiones marxistas del opio del pueblo, hasta la ideología autoritaria de Adorno, pasando por la mentalidad burguesa según Marcuse, y la memoria subversiva de Benjamin, llega a sus propias conclusiones.
La praxis emancipadora es una praxis de aprendizaje de los sujetos sociales y por tanto de la sociedad misma, y en esta perspectiva crítica de la evolución la religión puede concebirse también como una dimensión del aprendizaje colectivo. De hecho las representaciones del mundo y de la conciencia moral han sido desarrolladas y transmitidas sobre todo por los sistemas interpretativo religiosos hasta la creciente secularización moderna.
En el diálogo entre Habermas y Ratzinger, futuro Papa Benedicto XVI en el año 2004, sobre la fe y la razón en la esfera pública ambos coinciden en que la religión aporta motivaciones éticas necesarias para la democracia, evitando el fundamentalismo o el secularismo absoluto.
Concuerdan también en el rechazo del relativismo moral absoluto y el confinamiento de la religión en la esfera privada, sin participación en la esfera pública.
Las diferencias estriban en que Habermas antepone el diálogo racional y el Estado laico, mientras Ratzinger argumenta que sin la fe la razón se empobrece y la verdad moral objetiva es difícil de alcanzar.
COMENTARIO FINAL
El diálogo resumido en el libro Dialéctica de la secularización marca un hito en las relaciones entre intelectualidad secularizada y el pensamiento cristiano, y es una muestra del respeto intelectual.
Pero en estos días de guerra cuando la palabra diálogo es un artificio manipulatorio me viene a la memoria una cita del mismo Habermas, que nos convoca a creyentes e increyentes a participar en un horizonte común de praxis por la paz:
«Existe una tensión insoluble entre capitalismo y democracia; en ambos casos, dos principios opuestos de integración social compiten por la primacía».
[Zwischen Kapitalismus und Demokratie besteht ein unauflösliches Spannungsverhältnis; mit beiden konkurrieren nämlich zwei entgegengesetzte Prinzipien der gesellschaftlichen Integration um den Vorrang].

Caracas, 17 de marzo de 2026



