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En Venezuela urge un nuevo humanismo

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Por Edgar Rodríguez Martínez*

Las sociedades y los sistemas de desarrollo están en constante evolución y cambio. Los procesos políticos en sus etapas turbulentas, se encargan de decantar fallas y superar desfases de viejos esquemas, estimulando ideas hasta dar a luz nuevos modelos que surgen en medio de fuertes crisis y dolores de “parto”, siempre en busca de un mejor orden en la tierra. La turbulenta situación sociopolítica que ha venido viviendo la humanidad, en especial Venezuela, pone en evidencia la decantación o transformación de los viejos paradigmas.

Estos procesos de transformación se verán acelerados con la crisis de la pandemia COVID-19, pues esta inesperada situación vino a sumarse a fenómenos sociales que venían en tendencia como el inmenso crecimiento demográfico, la globalización de los procesos, el avance tecnológico, el fomento de los derechos humanos y la búsqueda de un orden verdaderamente humano y libre. Ya de por sí, estos fenómenos demandaban el diseño de métodos culturales y modelos institucionales nuevos, adecuados a la compleja realidad de hoy. La sociedad post-pandemia estaría llamada a revisar seriamente las dos macrodimensiones del desarrollo: el humanismo y el actual sistema democrático. Ambas plantean dos macrodesafíos.

La Venezuela post conflicto tendrá que enfrentar el primer macrodesafío, relacionado con la búsqueda de un nuevo humanismo, orientado a superar el fenómeno de descomposición social originado por el franco declive del humanismo contemporáneo. El gran reto consistirá en revisar el método sociocultural y el sistema educativo que nos trajo a este modelo de sociedad corrupta, impune, violenta, criminal, inhumana; carente de certezas éticas y sobresaturada de materialismo; en la que intenta reinar el fenómeno anticultural de la muerte. La rectificación de este rumbo humano implicará estudiar, detectar y corregir la falla del método cultural del viejo humanismo. El segundo macrodesafío consistirá en revisar y ajustar las estructuras del sistema de democracia electoral de elitismos, centralizada, excluyente de las mayorías, rentista e injusta que provocó la crisis institucional que el país vive hoy.

Los métodos se agotan, fallan y se vuelven vulnerables, no por malos sino por desfasados de la realidad. Es necesario buscar nuevas fórmulas para afrontar con imaginación nuevos fenómenos y problemas muy diferentes a los de las sociedades incipientes, rurales, débiles y analfabetas de ayer.

José Gregorio Hernández y su modelo ético humanista integral

Ahora que se ha anunciado la aprobación del tercer milagro y la beatificación de José Gregorio Hernández, es pertinente reflexionar sobre el modelo de humanismo que este excelente profesional representa, un método cultural que conjuga valores de fe y ciencia, modelo que la sociedad debería estudiar en caso de querer avanzar hacia una transformación social, inspirada en un humanismo integral, capaz de enriquecer el actual sistema de desarrollo predominantemente material.

El modelo de desarrollo humano integral que propone la Iglesia, es una guía confiable que ayuda a enriquecer el estudio y la visión sobre un nuevo rumbo ético cultural; contribuyendo también al estudio de los sistemas ideológicos tradicionales, ya que sus reflexiones completan un balance que devela en forma equilibrada, los elementos positivos y negativos que cada uno de estos sistemas tiene.

Quiera Dios que, con la beatificación de José Gregorio, la Iglesia, mediante su misión orante y de caridad, constitutiva de su cooperación con la obra redentora de Cristo, promueva un avivamiento espiritual poderoso que ayude a la reunificación social, y a la restauración sobrenatural de las almas. Venezuela requiere, además de la revisión y mejorías a estos métodos, una profunda sanación espiritual de las heridas emocionales ocasionadas por la violencia, el odio y la división provocadas por estos crudos procesos políticos de transformación.

¡Qué pertinente es Dios enviando a su pueblo esta beatificación! Es toda una bendición porque resulta provechosa y útil para el tiempo de restauración, y cae como un bálsamo para la etapa de regeneración de la sociedad. Se puede pensar que su signo descubre su deseo y lo que Él espera de Venezuela.

Será muy necesaria la reunificación e integración de todos los sectores de la nación. Un solo grupo no podrá hacer frente a la complejidad general con la que se ha presentado esta crisis y el proceso de regeneración en puertas. Será tarea de todos los actores sociales del desarrollo, estudiar y regenerar el humanismo contemporáneo en declive; discutir y promover también un ajuste a las estructuras de la democracia electoral para adecuarla a los tiempos de hoy.

Atender estas dos grandes dimensiones dinamizará los demás componentes del desarrollo nacional; lo cual permitirá a Venezuela entrar a este nuevo siglo-milenio con fuerzas renovadas a la gestación de un modelo de progreso postmoderno, socialmente incluyente, integral y económicamente justo y próspero, cristianamente humano y fraterno.

*Politólogo ULA (1991). Diplomado en Desarrollo Humano Integral. Estudioso del Humanismo Integral | democraciaintegral9@gmail.com

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