Carlos Lorenzo
Mirada Global
Que pague más quien gana más, y pague menos quien gana menos. Es decir, un principio de justicia tributaria que hasta ahora ha sido soslayado en modo hasta grosero.
“Una contribución ante la crisis que afecta a nuestro país y a Europa”. Ésta es la sustancia del requerimiento solicitado firmado por dieciséis hombres y mujeres de negocios de Francia, entre ellos, la dueña de la conocida compañía L’Oréal, Liliane Bettencourt, considerada como la mujer más rica del país.
Mientras el gobierno de Barack Obama estudia cómo tasar a los 450.000 más altos contribuyentes de los Estados Unidos, varios de los cuales, como el millonario Warren Buffet, protestaron públicamente por pagar proporcionalmente menos impuestos que sus propios empleados, también en varios países europeos los gobiernos, como el de España, analizan cómo aplicar un criterio muy elemental de solidaridad: que pague más quien gana más, y pague menos quien gana menos. Es decir, un principio de justicia tributaria que hasta ahora ha sido soslayado en modo hasta grosero, al punto tal de provocar la reacción de los más privilegiados por el actual modelo económico. No es cierto, entonces, que los principios de solidaridad no tienen cabida en el mundo empresarial, a menudo es todo lo contrario.
Reproducimos la traducción del texto completo de la misiva publicada en el diario francés Le Nouvel Observateur y los dieciséis firmantes de la misma:
“Nosotros, presidentes o dirigentes de empresas, hombres y mujeres de negocios, financistas, profesionales o ciudadanos afortunados, pedimos la aplicación de una ‘contribución excepcional’ que afecte a los más favorecidos contribuyente franceses.
Esta contribución será calculada según proporciones razonables, para así evitar efectos económicos indeseados, como la fuga de capitales o el crecimiento de la evasión fiscal. Somos conscientes de habernos plenamente beneficiado de un modelo francés y de un desarrollo europeo al que estamos vinculados y que queremos contribuir a preservar.
Esta contribución no es la solución en sí: ella debe ser parte de un esfuerzo más global de reforma, tanto en el gasto como en los ingresos. En este momento en que el déficit de las finanzas públicas y las perspectivas de que se torne más grave la deuda pública amenazan el porvenir de Francia y de Europa, en momentos en que el gobierno pide a todos un esfuerzo de solidaridad, nos parece necesario contribuir al mismo”.
Jean-Paul Agon, PDG de L’Oréal; Liliane Bettencourt, accionista de L’Oréal ; Antoine Frérot, PDG de Veolia Environnement ; Denis Hennequin, PDG de Accor ; Marc Ladreit de Lacharrière, presidente de Fimalac; Maurice Lévy, PDG de Publicis; Christophe de Margerie, PDG de Total; Frédéric Oudéa, PDG de Société Générale; Claude Perdriel, presidente del consejo de fiscales de Nouvel Observateur; Jean Peyrelevade, presidente de Leonardo & Co France; Franck Riboud, PDG de Danone ; Stéphane Richard, PDG de Orange; Louis Schweitzer, presidente de Volvo y de Astra Zeneca; Marc Simoncini, presidente de Meetic, fundador de Jaïna Capital; Jean-Cyril Spinetta, presidente de Air France-KLM, presidente del consejo de fiscale de Areva; Philippe Varin, presidente del directorio de PSA Peugeot Citroën.