¿Qué significa ser humano en un mundo que parece moverse entre lo material y lo espiritual? Esta es la pregunta que late en el corazón de El hombre tomista, confín entre tiempo y eternidad, el más reciente libro del profesor e investigador Mario Di Giacomo Z., editado por el ITER.
A menudo pensamos en la filosofía medieval, y específicamente en santo Tomás de Aquino, como algo lejano o reservado para especialistas en bibliotecas polvorientas. Sin embargo, Di Giacomo nos demuestra que el pensamiento del «Doctor Angélico» sigue siendo una brújula poderosa para entender nuestra identidad hoy.
El hombre como un «puente»
La tesis central del libro es tan poética como profunda: el ser humano es un «confín». No somos solo biología, pero tampoco somos ángeles incorpóreos. Estamos situados justo en la frontera, en ese límite donde se tocan el tiempo (nuestra vida diaria, nuestros límites físicos) y la eternidad (nuestra sed de infinito y de Dios).
El autor nos explica que el espíritu humano tiene una «apertura al mundo». No conocemos a Dios ignorando la realidad, sino precisamente a través de ella: de los sentidos, de las imágenes, de lo que tocamos y vemos. Es en nuestro contacto con lo cotidiano donde el espíritu se despierta y comienza su viaje hacia lo absoluto.
Un diálogo con la modernidad
Uno de los grandes méritos de esta obra es que pone a dialogar a santo Tomás con pensadores más recientes, como el jesuita Karl Rahner. Di Giacomo analiza cómo la Iglesia ha intentado responder a los retos de la modernidad sin perder sus raíces.
A través de sus páginas, el lector descubrirá que nuestra inteligencia no es un espectador pasivo de la realidad. Al contrario, existe en nosotros un dinamismo, un «impulso interior» que nos empuja a buscar siempre más allá de lo que tenemos frente a los ojos. Como bien señala el autor, conocer algo pequeño es ya un primer paso para asomarnos al Misterio grande.
¿Por qué leer este libro?
Aunque se trata de un texto con rigor académico, su estructura permite que cualquier lector interesado en la antropología cristiana y la espiritualidad encuentre luces para su propia reflexión. El libro se divide en dos grandes bloques:
- El camino del conocimiento: Cómo nuestra mente se une al mundo a través de la sensibilidad.
- El camino del deseo: Cómo nuestra voluntad busca el Bien y la felicidad que no se termina.
La presentación del profesor Nazario Vivero añade un valor especial, contextualizando la obra dentro de la rica tradición de pensamiento que el ITER y la UCAB han cultivado en Venezuela.
Una invitación a la trascendencia
En una época marcada por la prisa y, a veces, por un vacío de sentido, la obra de Mario Di Giacomo es una invitación a detenerse y reconocer nuestra dignidad. Nos recuerda que no somos seres errantes sin destino, sino «espíritus en el mundo» llamados a una unión plena con el Amado.
El hombre tomista ya está disponible bajo el sello editorial del ITER. Es, sin duda, una lectura necesaria para quienes buscan reconciliar la razón con la fe y entender por qué, a pesar de nuestras limitaciones, siempre sentimos que estamos hechos para algo eterno.



