Por Rafael Curvelo*

El 6 de septiembre la Superintendencia de Sociedades de Colombia tomaba control de la empresa Monómeros, filial de Pequiven en el vecino país y, por consiguiente, activo del Estado venezolano que desde enero de 2019 controla un sector de la oposición en lo que se ha denominado “gobierno interino”. Dicha acción por parte de una institución del Estado colombiano, pone en cuestionamiento el manejo de la empresa venezolana por parte de Juan Guaidó y su equipo.

Comencemos por lo básico y es conocer de dónde viene Monómeros: dicha empresa fue fundada en 1967 por la Empresa Colombiana de Petróleos (Ecopetrol), el Instituto de Fomento Industrial (IFI) y el Instituto Venezolano de Petroquímica (IVP), actualmente conocida como Petroquímica de Venezuela o Pequiven. En 1972 se terminó de construir su primera planta y a partir del año siguiente comenzó su actividad comercial.

Desde el 2006 Pequiven compró el total de las acciones de Monómeros, siendo en la actualidad productora de fertilizantes, alimentos para animales y químicos como soda caustica y ácido fosfórico; también tiene a su cargo la producción de caprolactama, materia prima que sirve para la fabricación de nylon.

Según expertos, Monómeros cubre parte importante de su área en el mercado colombiano, llegando a cubrir hasta un 50% del mismo. Todo esto gracias a lo específico de su clientela, ya que puede ser considerada algo específica y que no se vincula a las grandes demandas.

Junto a CITGO, que funciona en los Estados Unidos, Monómeros es uno de los activos estratégicos del Estado venezolano fuera del país, además de ser el más cercano, al ubicarse en Colombia logra exportar sus productos a casi 50 países. Según el reporte de la propia empresa en el año 2020, hubo un excedente de 8,3 millones de dólares en ganancias.

Ahora bien, ¿cómo se explica que la única empresa del Estado venezolano en el exterior, sin ningún inconveniente, haya tenido que ser intervenida por el Estado colombiano y que la misma haya tenido que presentar un plan de salvamento para evitar la quiebra?

La anterior interrogante se responde por dos vías:

  1. Las medidas realizadas por la Oficina de Control de Bienes Extranjeros (OFAC por sus siglas en inglés), que evitan la negociación de cualquier tipo de empresa privada o gubernamental, con el Estado venezolano y;
  2. La incorrecta gestión realizada por parte de las personas designadas por Juan Guaidó para el manejo de Monómeros.

La primera vía afecta directamente a una empresa como CITGO, que funciona dentro del territorio estadounidense, impidiéndole la comercialización directa al Estado venezolano de sus productos petroleros. Aunque Monómeros funciona en el territorio colombiano, con capacidad de llegar a otros mercados internacionales, la incidencia de las sanciones sobre la empresa parece que fue mínima, ya que al momento de que el interinato asume el control, no estaba insolvente, pero sí tenía una pequeña capacidad de producción, alrededor del 10% a finales del 2018.

A partir de enero de 2019 con la autoproclamación de Juan Guaidó como presidente interino y su reconocimiento por parte de varios gobiernos, entre ellos el colombiano, comenzó a tomar el control de ciertos activos del Estado en el exterior, uno de ellos es Monómeros.

Allí entramos en la segunda vía de la interrogante: la incorrecta gestión del interinato hacia Monómeros. Siendo el quid de todo este asunto que ha puesto en tela de juicio la ética política de un sector de la oposición, que asumió ser gobierno, sin tener un control total de las instituciones y el territorio que debía manejar.

La situación con los activos en el exterior, específicamente con Monómeros, fue algo errática e irregular. Luego de lo ocurrido en los hechos del cucutazo, acaecidos el 22 y 23 de febrero de 2019, se evidenció el despilfarro de los recursos y la rebatiña que comenzaba a existir en los partidos de la oposición que se habían sumado al interinato.

Caso Monómeros

Humberto Calderón Berti, quien fuera ministro de Energía y Minas en el gobierno de Luis Herrera Campins, así como representante de Juan Guaidó ante el gobierno de Colombia, fue el primero en alertar la situación que ocurría con Monómeros y los recursos que estaban entrando al gobierno interino, por concepto de la ayuda humanitaria.

“Desafortunadamente eso se hizo contrario a lo que se debió hacer. Se empezó a politizar y los dirigentes políticos consideraron eso como una especie de piñata, de rebatiña. Me pareció absolutamente inconveniente” afirmó Calderón Berti al periodista César Miguel Rondón en su programa Día a Día, el pasado 30 de septiembre. Recordemos que el renombrado político, no duró mucho en su cargo de representante del gobierno interino, ya que a los diez meses de su designación fue sustituido por el entonces diputado Tomás Guanipa.

Calderón Berti ha afirmado que sus denuncias fueron realizadas en las instituciones encargadas del vecino país, para que iniciaran las investigaciones correspondientes a los manejos dudosos respecto a Monómeros y a los ingresos de la ayuda humanitaria, que hasta los momentos se desconoce cómo se han usado y sus respectivos fines.

La Superintendencia de Sociedades de Colombia tomó el control de Monómeros el 6 de septiembre. Esta acción puso en tela de juicio, en muchos sectores, las actuaciones por parte de la directiva de Monómeros designada por Guaidó. Uno de sus efectos más inmediatos, fue la renuncia de su presidenta, Carmen Elisa Hernández, quien se mostró en desacuerdo con el plan de la junta directiva a contravenir la resolución de la institución gubernamental colombiana.

La situación con Monómeros condujo a un ataque hacía el gobierno interino; desde el gobierno de Nicolás Maduro, pasando por la oposición no vinculada a Guaidó, hasta un aliado fundamental como Julio Borges, quien funge como comisionado para las Relaciones Exteriores del interinato.

Borges, quien además es el coordinador nacional de Primero Justicia, afirmaba que: “fue un error por parte de la oposición tomar el control de los activos de la nación en el extranjero”. La respuesta de Juan Guaidó no se hizo esperar y respondió que: “Primero Justicia también era responsable por la situación actual de Monómeros”.

Ahora toca esperar las consecuencias de esta situación que pone en tela de juicio a un liderazgo político que no ha podido cumplir la promesa del: cese de la usurpación, gobierno de transición y elecciones libres.


* Analista político. Coordinador de la iniciativa Unión por Venezuela. Miembro del Consejo de Redacción de la Revista SIC.