“Para ser fieles a Cristo, primero tuvieron que ser iguales al pueblo: la historia de los jesuitas que hicieron de La Vega su única catedral.”
Por:Bonysw Mora
El 31 de enero de 1970 no fue un día común para la parroquia La Vega. Esa fecha marcó el inicio de una de las experiencias más profundas de fe y compromiso social en la historia de Venezuela: la llegada de los “curas obreros” de la Compañía de Jesús. Lo que comenzó como un proyecto de vida comunitaria se convirtió en un testimonio de “encarnación”, donde la Iglesia dejó de estar en los templos para hacerse “uno con el pueblo”. Esta misión fue clara desde el inicio: para anunciar el Evangelio en el barrio, no bastaba con visitarlo; era necesario vivir sus mismas angustias, trabajar sus mismas jornadas y soñar sus mismas luchas.
Un mundo y una Iglesia en transformación
Para entender por qué cuatro jesuitas decidieron mudarse a un rancho en Los Canjilones de La Vega, debemos mirar lo que ocurría en el mundo a finales de los años 60. Eran tiempos de vientos de cambio. En 1968, la Conferencia de Medellín había marcado un antes y un después, impulsando la “opción preferencial por los pobres”. Según el P. Ugalde S.J. la iglesia fue sacudida por el Concilio Vaticano II (1962-65) convocado por la audacia evangélica del “Papa Bueno” Juan XXIII, sumado a las orientaciones de la Conferencia del Episcopado Latinoamericano (CELAM) reunido en Medellín en 1968, “Vivir la Iglesia y construir la sociedad desde los pobres y excluidos”
En este contexto, los padres José Ramón Aguirre, Sabino Eizaguirre, José Ignacio Angós e Ignacio Castellot, se preparaban para su “Tercera Probación”, la etapa final de su formación jesuítica. Inspirados por este movimiento social y eclesial, sintieron que su misión exigía un “cambio de clase social”. No querían ser solo sacerdotes para los pobres, sino sacerdotes pobres entre los pobres.
1. El camino de la encarnación: De Antímano a La Vega
La misión comenzó realmente en septiembre de 1969 en el barrio Germán Rodríguez de Antímano. Allí, los cuatro jesuitas iniciaron un proceso de conversión comunitaria con un objetivo: la encarnación máxima. Según los documentos de la época, buscaban prescindir de cualquier “distintivo exterior” que los hiciera parecer distintos o separados del pueblo sencillo, con una especie de noviciado para pensar con objetividad cuál es el trabajo que cada uno de ellos tenía que realizar, dónde y de qué forma, partiendo de la pregunta que le hacían a Jesús desde el discernimiento: ¿Jesús que quieres que haga hoy por ti? (Noticias de la Viceprovincia, 1970, pág. 5).
El 31 de enero de 1970, movidos por la invitación de la comunidad que seguía el legado del P. Francisco Wuytack, se mudaron definitivamente a La Vega. Se instalaron en un rancho humilde en el sector Los Canjilones, donde la precariedad de la vivienda era la misma que la de sus vecinos: techos de zinc con 37 goteras, paredes de tabla y una comunidad desasistida que sufría problemas de seguridad, alimentación, educación, salud y desempleo.
2. La mística del trabajo obrero
La mayor novedad de esta presencia fue su condición de trabajadores. Los jesuitas decidieron vivir exclusivamente de un salario, insertándose en el mundo laboral como obreros no calificados.
José Ramón Aguirre trabajó en la fábrica La Vienesa, una fábrica de quesos y mantequilla, le decían “el cura mantequillero”.
José Ignacio Angós trabajó como plomero en las torres de Parque Central, que se estaban construyendo. Como plomero trabajó en el sistema de seguridad contra incendios.
Ignacio Castellot comenzó barriendo y pintando en galpones y defendiendo los derechos de los trabajadores.
Sabino Eizaguirre fue a trabajar a Multiprens, en La Yaguara. Su oficio era el de lijar muebles de madera, martillar pasadores de hierro en bombas de inflar cauchos.
Este trabajo no era un pasatiempo, sino su forma de oración y presencia. Al sudar en la fábrica y galpones, entendieron que Dios no solo estaba en el templo, sino en la cotidianidad del mercado, la calle y del barrio.
3. Educación para la libertad: El método Paulo Freire
La labor de los jesuitas en La Vega fue también una labor de despertar conciencias. Utilizaron el método de alfabetización de Paulo Freire, no solo para enseñar a leer letras, sino para enseñar a “leer la realidad”. A través del Centro de Extensión Cultural y la Escuela de Adultos, fomentaron que el pueblo tomara la palabra. Esta educación liberadora permitió que los vecinos de La Vega pasaran de ser objetos de la caridad a ser sujetos de su propia transformación social.
4. La voz de los vulnerables y la unión del clero
Uno de los momentos más críticos y valientes ocurrió en 1975, cuando la comunidad se enfrentó a desalojos forzosos. Los jesuitas no dudaron en unirse a una huelga de hambre junto a los vecinos. Esta acción fue un grito de justicia que movilizó a gran parte del clero venezolano. Más de 200 sacerdotes y religiosas firmaron comunicados de apoyo, demostrando una unión eclesial sin precedentes en defensa de los derechos humanos. Su misión era “ser la voz de aquellos más vulnerables que por miedo a los poderosos prefieren callar las injusticias”.
Un legado que sigue latiendo a más de 50 años de aquella mudanza histórica, el paso de los jesuitas por La Vega sigue siendo una brújula para la Iglesia de hoy. Su testimonio nos recuerda que la verdadera esperanza no se construye desde las oficinas, sino desde la cercanía y la solidaridad real.
El hecho de que estos hombres decidieran vivir las vicisitudes del barrio sigue siendo relevante porque nos enseña que la fe solo es creíble cuando se comparte la vida. Hoy, La Vega celebra no solo una llegada, sino una permanencia: el compromiso de una Compañía de Jesús que aprendió, de la mano de los obreros y las madres del barrio, que donde hay sufrimiento, lucha, fe y esperanza, ahí está Dios.
Fuentes consultadas:
Noticias de Venezuela, “Un año en la Comunidad de Antímano”, Curia Provincial, 1970.
Aguirre, José Ramón. Entrevista, febrero de 2023. Ugalde, Luis. “SIC: 85 Años”, enero de 2023.
Memorias del P. José I. Urquijo, Tomo II
Montes de Oca, Rodolfo. “Sospechosos Habituales”, PROVEA, 2022. Eizaguirre, Sabino. “Los Jesuitas ‘Curas Obreros’ de Venezuela”, 2014.
Investigación histórica: “Capítulo I. Años 70. Curas Obreros SJ”. Curia Provincial, 2025.
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