El director del Centro de Estudios Políticos y de Gobierno de la UCAB, Ángel Oropeza, señala que la negociación es una de las claves en la consecución de un cambio político. Enfatiza que «el tiempo es la variable más importante» en la coyuntura venezolana actual, por lo que urgió a la articulación ciudadana para que ese cambio derive en la democratización del país…
La crisis política en Venezuela, con un giro precipitado a partir de los sucesos del 3 de enero, devino en lo que el director del Centro de Estudios Políticos y de Gobierno de la Universidad Católica Andrés Bello (CEPYG UCAB), el psicólogo Ángel Oropeza, compara con una suerte de «obra de teatro» en la que, de momento, solo se ven dos actores en escena: el gobierno en funciones que encabeza Delcy Rodríguez como presidenta encargada y el presidente de Estados Unidos, Donald Trump.
Ante lo que puede parecer el comienzo de una transición, según señala Oropeza, debe aparecer en escena la sociedad civil con un rol protagónico, pues de lo contrario no se podría hablar de un proceso de cambio político hacia la democratización.
«Lo que los teóricos han encontrado es que no existe una transición exitosa sin que la sociedad civil participe de alguna forma, porque es la que legitima, la que aprueba o la que obstaculiza. El acuerdo entre élites, entre cúpulas, se cae porque la gente no lo acompaña. Lo que se ha visto en las transiciones exitosas es que la variable gente, cuando la sociedad participa, es importante para que la transición se dé. Cuando no está, eso explica por qué no hay transición», precisó Oropeza a El Ucabista.
Detener la dispersión social para empujar el cambio político
El profesor titular de la Escuela de Psicología de la UCAB y jefe de la cátedra de Psicología Social, quien participó el 28 de enero en una charla titulada «Algunas claves para entender a Venezuela» en la sede de la universidad en Montalbán, explicó que las teorías de las transiciones apuntan a que los procesos de cambio político, para el paso de un régimen autoritario a uno democrático, tienen en común tres elementos.
Para ejemplificar el enfoque teórico, Oropeza usó la analogía de una mesa que debe tener, al menos, tres patas para que se pueda producir una transición.
«Una, que es la de una parte del establishment gobernante que acepta cambios, por convicción o por fuerza. La otra pata es una fuerza externa que provoca el cambio. Y la tercera parte, importante, es la población: es el tercer actor que aquí (el caso venezolano) no está. En esto que llamamos comienzo de transición, que es una mesa de dos patas sumamente inestable, si no aparece pronto la tercera pata, cualquier arreglo será de élites, porque la gente no va a estar presente», insistió Oropeza.
El también profesor titular del Doctorado de Ciencia Política y de Ciencias Sociales en la Universidad Simón Bolívar consideró que una de las tareas urgentes, que amerita de acciones colectivas y organización, tiene que ver con «cómo detener la dispersión social».
«Es un gran país que quiere lo mismo, pero cada quien por su lado. No hay encuentro. Cómo hacemos para empezar a encontrarnos: evitar la inercia y hallar los consensos mínimos que podamos identificar –que los hay–, sentarnos y que empiecen a aparecer propuestas, acuerdos, que se conviertan en la tercera pata de la mesa. Eso no sucede de la noche a la mañana, pero mientras más tardemos, más tarde lograremos que eso ocurra», detalló el director del CEPYG UCAB.
“No es lo mismo transición política que estabilización de la crisis”
Oropeza señaló que las primeras acciones políticas del gobierno en funciones que lidera Rodríguez con el respaldo no solo de Washington, sino de los factores de poder que integran la coalición oficialista, denotan la apuesta por una «estabilización autoritaria» frente a lo que busca Estados Unidos y lo que la administración de Donald Trump presenta como una transición por partes, tutelada, que privilegia lo económico y que puede ir a lo político solo si sirve a ese objetivo estratégico y geopolítico.
«El proyecto del gobierno interino de la señora Delcy Rodríguez es uno de estabilización autoritaria. Es un juego que habrá que ver hasta dónde resulta, porque es una estrategia a dos velocidades: una apertura muy rápida en lo económico, pero muy lenta en lo político. Es decir, mi proyecto es que vamos a estabilizar esto, vamos a hacer los cambios que haya que hacer, pero con límites. No es lo mismo transición política que estabilización y administración de la crisis, que es a lo que apunta el Gobierno», acotó el profesor.
Para el doctor en Ciencia Política, la administración de Rodríguez apuesta por una oferta de garantía de paz ciudadana y tranquilidad que no desentone con la estrategia del gobierno estadounidense.
«Las excarcelaciones fragmentadas, a cuentagotas, se inscriben en eso. Tengo que mantener control social porque te sirve a ti como tutor. Vendo la continuación de la represión con un argumento que lo justifique. ¿Hasta cuándo compra eso el tutor? No se sabe, pero en este escenario vendo la tesis de que el único actor que puede garantizar paz y gobernabilidad soy yo, no hay nadie más. Entonces lo que menos me interesa es que aparezcan otros actores», apuntó.
“El tiempo es la variable más importante”
De acuerdo con el director del CEPYG UCAB, la estrategia gubernamental de una apertura rápida en lo económico, sobre todo en materia petrolera, pero lenta en lo político, acompañada de excarcelaciones de presos políticos y llamados a un diálogo controlado y sin amplitud, es un mecanismo en la «búsqueda de ganar tiempo».
«En este momento el tiempo es la variable más importante y el gobierno sabe que eso juega a su favor porque el panorama para Trump no es muy feliz: tiene problemas con el ICE (policía migratoria) en Minneapolis, además de que vienen elecciones de mitad de período. Entonces si yo gano tiempo, doy posibilidad a que se le enrede el papagayo a Trump y que, al final, el cálculo costo-beneficio en el caso Venezuela cambie, que ya no seamos tan prioritarios y tampoco sea tan viable que nos ataquen. Así que, para ganar tiempo, dime qué hacer en lo económico y lo hago, pero lo político va lento», reflexionó.
Miedo y negociación
En noviembre de 2025, el CEPYG UCAB, en su evento «Prospectiva País 2026 (I Semestre)», presentó un estudio nacional de opinión pública que reflejaba que al menos 77% de la población considera necesario un cambio político en el país.
Asimismo, 70% de las personas consultadas en el sondeo creía que había disposición y razones para la protesta pacífica. No obstante, 75% de los encuestados destacó el miedo a la represión como el principal inhibidor de manifestaciones y movilizaciones pacíficas en el país.
¿Cómo opera el miedo ahora en el contexto de cambios vertiginosos que viven los venezolanos desde el 3 de enero? De acuerdo con el profesor Oropeza, esa es una interrogante que surge para tratar de explicar el momento social en el país.
«En la UCAB hemos hecho estudios sobre el miedo y lo que podemos describir es que se trata de un miedo con rabia. Los psicólogos sabemos que esa es una combinación complicada porque puede ocultarse, pero no desaparecer, y cuando hay una oportunidad, sale. Eso es lo que estamos recogiendo en los estudios. Hoy estamos viendo protestas con una gran carga moral incuestionable y no son reprimidas, pero no sabemos cuánto pueda escalar eso», aseveró.
Para el especialista en Psicología Social, la tarea colectiva en una transición no es una carga sencilla ni está exenta de negociaciones.
«Una transición democrática implica una gran cantidad de cosas y menciono una: nunca hay transición política hasta que el poder coercitivo, llámese Fuerzas Armadas, pase a control civil. Ahí no estamos. La tarea de la transición no es fácil y siempre las transiciones son inciertas, complejas, lentas, con avances y con retrocesos; con frustraciones y con aciertos. Esta no va a ser la excepción. No ha habido transiciones exitosas en el mundo que no incluyan negociaciones hasta que se consolide la democracia», advirtió.
Conciencia del momento
No solo las variables y elementos políticos o económicos son clave para vislumbrar escenarios en un contexto como el venezolano. El director del CEPYG UCAB puntualiza también la importancia de prestar atención al conjunto de actitudes, de creencias y características psicológicas, así como de los valores de la población.
«En las transiciones exitosas, parte de las claves que las explica es que hay una población que tiene un conjunto de actitudes, creencias, características psicológicas, valores, y apoya lo que se está haciendo. Cuando tienes un país donde la gente va por otro lado a lo que es el acuerdo de élites, la transición se cae por sí sola. Aquí hay que empezar a trabajar en lo que llamamos el encuentro de la sociedad, la búsqueda de la conciencia, para saber cuánto estamos dispuestos a aceptar. Ese trabajo se tiene que hacer», agregó Oropeza.
♦Texto: Jesús Abreu Mena/Fotos: Manuel Sardá (Comunicaciones UCAB)
Publicación original: El Ucabista



