Los 85 años de la revista SIC y los 55 años del Centro Gumilla son una ocasión propicia para la autorreflexión, el discernimiento y el relanzamiento de estas dos instituciones que nacieron en momentos distintos y se integraron, posteriormente, para potenciar el deseo de servir al país desde la justicia que brota de la fe y busca la reconciliación, en un contexto de profundización de heridas históricas y de transformación del resentimiento en política de Estado.

El Centro Gumilla y la revista SIC desean contribuir a una desafiante misión en un país en transición cultural, social, económica y política. Releer la historia desde los ojos de SIC y aportar al presente, con perspectiva de futuro, desde la acción del Gumilla es un esfuerzo loable. Queremos aprovechar el espíritu de los aniversarios para emprender este reto, como una misma obra que se abre a la voz de Dios y se dispone a ser instrumento de su gracia liberadora en sectores concretos de incidencia.

El pensamiento del papa Francisco puede ayudarnos en este cometido. Sus palabras sabias son una inspiración permanente para toda la Iglesia. También alimentaremos nuestra reflexión con elementos propios de nuestra tradición institucional y espiritual.

SIC, pensando el país desde lo complejo

La revista SIC se integró al Centro Gumilla desde la creación de este en 1968, convirtiéndose inmediatamente en su principal órgano de pensamiento. SIC ha ayudado a pensar el país desde una visión amplia, que integró la perspectiva cristiana (particularmente desde la Enseñanza Social de la Iglesia, las preocupaciones sociales de la Compañía de Jesús y luego el Concilio Vaticano II, y la Teología de la Liberación) con las ciencias sociales, en un esfuerzo por aportar a la construcción de un orden social justo que permitiera sacar de la exclusión a las grandes mayorías venezolanas.

La incidencia de SIC en el mundo académico, político y social ha sido notable. Hoy sigue siendo un desafío decir una palabra que genere confianza y permita orientar nuestra reflexión y acción social por varias razones. La primera es que SIC es una referencia que recoge los acontecimientos más importantes de la historia venezolana de casi un siglo. Los cambios sociopolíticos y económicos, junto con nuestra influencia en el plano internacional, entre finales de los años 30 del siglo pasado e inicio de los años 20 del siglo XXI, son una clave para entendernos y trazar un horizonte hacia dónde caminar.

Pero más allá de lo histórico, SIC está llamada a constituirse en una publicación de pensamiento renovado y abierto, de pensamiento incompleto, como diría el papa Francisco1. Es importante dialogar con un mundo de cambios acelerados que nos hace salir de nuestros referentes teóricos y culturales inmediatos para tratar de comprender, con otras categorías y estructuras de análisis, la realidad de hoy.

Las orientaciones que Francisco dio a las revistas jesuitas de Europa son completamente aplicables a SIC. Por ejemplo, dice el Papa que “… la misión de una revista cultural es comunicar […] de la manera más encarnada posible, personalmente, sin perder la relación con la realidad y las personas, el ‘cara a cara’”2, pues la realidad es superior a la idea. Y añade que hay que “… ayudar al discernimiento que lleva a la acción”3 para no quedarnos en simples discusiones o debates. “Se discuten las ideas, se discierne la realidad”4.

Sin embargo, en el contexto actual es crucial que la revista ayude a pensar estructuralmente la reconstrucción social del país: ¿Cómo debería ser el Estado? ¿Qué tipo de educación necesitamos? ¿Cómo poner las bases de una reconciliación duradera, con justicia? ¿De qué manera desarrollamos una economía que tenga como centro a las personas? ¿Cómo desarrollar una ciudadanía robusta con sentido global? ¿Cómo hacer la vida sostenible desde una conversión a nuestra relación con la tierra?

Este esfuerzo por pensar la reconstrucción nacional es fundamental en un país de tantas urgencias y poca dedicación para trazar proyectos a largo plazo. Sin embargo, solo será posible con un decidido plan de acción que incluya la composición de un Consejo de Redacción de altura y el desarrollo de una agenda sistemática de análisis con temas como los arriba mencionados.

El Centro Gumilla, acción comprometida con los de abajo

En enero de 2023 el Centro Gumilla cumplirá 55 años, tiempo propicio para agradecer a Dios, revisarnos y renovar nuestro compromiso con el país desde nuestra apuesta por los más pobres, excluidos y vulnerables. En este sentido, estamos llamados a ser fieles al Evangelio y a nuestra historia de relación con los pobres, pues ellos nos muestran el rostro de Cristo y son lugar epistemológico y horizonte de nuestra reflexión y acción. Por eso, tenemos que seguir insistiendo en que la política, la economía, la moral y el desarrollo social deben poner a la persona en el centro y, especialmente, a los más pobres, vulnerables y excluidos de la sociedad.

El Gumilla tiene la misión de constituirse en una comunidad robusta, con un mismo corazón, una misma mente y una misma disposición interior. Esto implica un proceso de conversión hacia adentro que nos lleve, citando nuevamente al Papa, “… a ser parte activa de ‘una verdadera revolución cultural’, nacida de ‘una transformación de nuestra mirada colectiva, de nuestras actitudes, de nuestros modos de percibirnos y de situarnos ante el mundo’”5. El Centro Gumilla será más pertinente en la medida en que todas sus áreas estén alineadas con esta mirada.

También junto con SIC debemos ofrecer y promover, en todos los espacios posibles, la herramienta del discernimiento de manera que esta ayude al análisis de las diversas fuerzas de la realidad, así como su curso y fin, y, partiendo de ahí, introduzca criterios ético-espirituales para la toma de decisiones. El criterio fundamental debe ser tener presente el drama humano de la mayoría y relegar a un segundo orden la búsqueda del poder por el poder. Así mismo, tenemos que acompañar a la Iglesia en el discernimiento de sus apostolados en medio de un mundo complejo. El Evangelio, la Enseñanza Social de la Iglesia y la realidad social y eclesial actual son ingredientes significativos en este sentido. El discernimiento es un instrumento eficaz no solo para la toma de decisiones, sino también para la planificación y la evaluación de procesos de transformación social.

Finalmente, el Gumilla tiene un rol fundamental en el acompañamiento y promoción de la organización comunitaria autónoma, así como en la facilitación de procesos sociales que deriven en transformaciones sólidas y duraderas. Para ello, hay que trabajar juntos en la construcción de un horizonte social que inspire la articulación con otras organizaciones, y se convierta en una fuerza con suficiente incidencia y capacidad de diálogo ante instancias públicas locales, regionales y nacionales. Esta es una necesidad notable del país que está emergiendo y es una urgencia para hacer frente al autoritarismo y al control social desde las esferas del Estado.

Espíritu de renovación

Vivimos tiempos que requieren de nosotros un amplio espíritu de diálogo, apertura y renovación, combinando pensamiento y acción. Los aniversarios de la revista y del Centro son un Kairós para secundar este espíritu, desde la fidelidad creativa a nuestra historia. Volver a ella para leer el presente y leer el presente desde ella, tienen un solo fin: servir al país, caminando con otros en la construcción de un futuro preñado de esperanza.

Quiera Dios que estemos a la altura de este desafío.


Notas:

  1. Así define el papa Francisco al jesuita en la Homilía en la Iglesia del Gesú el 3 de enero de 2014: “Ser jesuita significa ser una persona de pensamiento incompleto”.
  2. Cfr. SPADARO, A. (junio 14, 2022): Conversación del Papa Francisco con los directores de las revistas culturales europeas de los jesuitas. Disponible en línea.
  3. Idem.
  4. Idem.
  5. Cfr. Vida Nueva (abril 22, 2020): Los 10 mensajes del papa Francisco a la Compañía de Jesús a sus 47 años como jesuita. Disponible en línea.