Revista SIC
Esta fue la recomendación que se les hizo a los primeros jesuitas que ingresaron a territorio venezolano en 1916. Para entonces cundía en las élites venezolanas un espíritu anticlerical y especialmente antijesuítico. Los jesuitas entraron clandestinos con una misión muy clara y encomendada por los obispos: “formar al clero”. La iglesia católica estaba en los comienzos de su restauración después de un siglo XIX que tuvo como signo la persecución, expulsión y destierro del clero y la vida religiosa. En este nuevo momento histórico los obispos Venezolanos invitan a la Compañía de Jesús a colaborar en la restauración de la iglesia. Los jesuitas se asientan en el Seminario. Pronto, con ardor misionero, comienzan a incursionar en la educación fundando el colegio San Ignacio; en el campo social fundando la revista SIC para pensar el país desde la doctrina social de la iglesia; en el campo pastoral evangelizando la zona de Catia y fundando las parroquias San Francisco Javier, San Pedro Claver y Jesús Obrero; y así, como un fuego que enciende otros fuegos, se fue expandiendo la misión por todo el país. (Ver libro: sembrando esperanza http://revistasic.gumilla.org/2016/bautizo-del-libro-sembrando-esperanzas/). Hoy, los Obispos agradecen y confirman la misión de los jesuitas y sus colaboradores en Venezuela. El padre Luis Ugalde, con familiaridad y buen humor le dice a nuestros hermanos obispos como síntesis de estos 100 años de alianza: “Hemos sido incómodos y es lógico cuando se hace trabajo en las fronteras, pero hemos sido leales”.
II
Fátima Arevalo
Durante la mañana del lunes 11 de julio, en el campus de la Universidad Católica Andrés Bello, la Familia Ignaciana de Venezuela se encontró con los Obispos para celebrar 100 años de presencia ininterrumpida en el país, luego de su regreso en 1916.
El objetivo de este encuentro era recordar junto con los Obispos el trabajo que los jesuitas han venido impulsando junto a hombres y mujeres que han hecho suya la misión de tender puentes y, a su vez, recibir de la Iglesia orientación sobre cuáles son los retos que este cuerpo apostólico debe asumir.
En este sentido se organizó un foro que estuvo moderado por el Provincial de la Compañía de Jesús, Arturo Peraza, quien en varias ocasiones recordó el sentido del año Centenario y de la actividad que los reunió: “La historia agradecida tiene que mirar hacia el futuro”.
El padre Luis Ugalde inició el foro describiendo el contexto que motivó la fundación de las distintas obras de la Compañía: “Hemos sido incómodos y es lógico cuando se hace trabajo en las fronteras, pero hemos sido leales” enfatizó. Seguidamente Monseñor Baltazar Porras en representación de los Obispos, reunidos en su Centésima Sexta Asamblea Plenaria Ordinaria, enumeró los retos que los jesuitas deben asumir y precisó el sentido comunitario de los mismos: “La Compañía de Jesús no es una isla. Es tarea de todos preguntarnos por la eclesialidad de nuestras acciones”. Terminó Eloy Rivas sj, director del Centro Gumilla, señalando el modo en el que los religiosos y laicos de carisma ignaciano han de proceder en la Venezuela que es y que será: “No queremos ser bienhechores, queremos ser hermanos de los más pobres y excluidos… Nos quedamos en Venezuela echando la suerte con los pobres y desde ellos”.
Posteriormente se celebró una eucaristía de acción de gracias en la Parroquia María Trono de la Sabiduría de la Universidad, que estuvo presidida por el Cardenal Jorge Urosa Savino, el Nuncio Apostólico Aldo Giordano, el presidente de la Conferencia Episcopal Venezolana Monseñor Diego Padrón y Monseñor Paul Butnaru, secretario de la Nunciatura, junto a Arturo Peraza. En la homilía, Urosa Savino partió del lema Ad maiorem Dei gloriam para invitar a los presentes a: “Movidos por la centralidad en Cristo anunciar con alegría y creatividad a nuestro Señor Jesucristo”.
Finalmente, en el Centro Cultural Carlos Guillermo Plaza del campus universitario, se inauguró la Sala Experimental Fernando Arellano sj con dos muestras: Huellas gráficas de los Jesuitas de Venezuela: presentación de la Revista SIC, conceptualizada por Jesús María Aguirre sj y una serie de audiovisuales de las Obras de la Compañía de Jesús.
Los espacios para socializar fueron los escenarios para pulsar esa Compañía que va más allá de los religiosos, que se hace en la cotidianidad entre los “padres” y los laicos, que insiste en sembrar esperanza en la formación del liderazgo juvenil, en la educación técnica y profesional, entre los vecinos de una comunidad y en la persona misma. No es tarea fácil, pero el amor de Dios y su gracia, bastan para lograrlo.